Category: Economía

  • TRUMP MUEVE LA PIEZA CLAVE: KEVIN WARSH SE PERFILA COMO NUEVO JEFE DE LA FED

    TRUMP MUEVE LA PIEZA CLAVE: KEVIN WARSH SE PERFILA COMO NUEVO JEFE DE LA FED

    El relevo en la Reserva Federal deja atrás meses de incertidumbre.

    El tablero monetario de Estados Unidos empieza a redefinirse. El presidente Donald Trump confirmó la designación de Kevin Warsh como su candidato para asumir la presidencia de la Reserva Federal, marcando así el cierre de un prolongado periodo de especulación sobre quién sucedería a Jerome Powell, cuyo mandato culmina en los próximos meses.

    El anuncio se realizó antes del inicio de las operaciones en Wall Street y fue difundido directamente por Trump a través de su red social, dejando claro que se trata de una apuesta personal y política para encabezar el banco central más influyente del mundo.

    Un nombramiento con sello personal de Trump.

    Trump destacó su relación de larga data con Warsh y lo presentó como una figura confiable para liderar la política monetaria estadounidense. En sus mensajes, el mandatario subrayó la lealtad y capacidad técnica del nominado, asegurando que su elección marcaría un antes y un después en la historia de la FED.

    El gesto no es menor: la relación entre Trump y Powell estuvo marcada por constantes desacuerdos, especialmente por el nivel de las tasas de interés, que el presidente consideraba excesivamente altas para impulsar el crecimiento.

    ¿Quién es Kevin Warsh y qué propone?

    Kevin Warsh, economista de 55 años, no es un rostro nuevo en la Reserva Federal. Fue miembro del directorio del banco central entre 2006 y 2011, etapa en la que ganó notoriedad por su postura firme frente a la inflación, incluso durante los momentos más críticos de la crisis financiera global.

    Su trayectoria incluye experiencia en la Casa Blanca durante la administración de George W. Bush y, actualmente, su vínculo con la Hoover Institution lo ubica dentro del ala más ortodoxa del pensamiento económico estadounidense.

    No obstante, su discurso reciente muestra matices. Warsh ha planteado que la inflación no es consecuencia principal de los salarios, sino del desorden fiscal, y ha defendido recortes de tasas más decididos para aliviar la carga financiera de hogares y pequeñas empresas. Además, considera que la inteligencia artificial puede convertirse en un factor estructural que reduzca presiones inflacionarias en el mediano plazo.

    Una FED más pequeña y una banca más flexible.

    Entre sus propuestas también figura la reducción del tamaño del balance de la FED y un relajamiento de las regulaciones para bancos medianos y pequeños. Incluso ha sugerido apartarse de los estándares de Basilea para atraer capital financiero global hacia Estados Unidos.

    Aunque su reputación histórica es la de un funcionario “duro” frente a la inflación, su narrativa actual apunta a un enfoque más favorable al crédito, al mercado y al crecimiento económico, lo que genera lecturas encontradas entre analistas e inversionistas.

    Wall Street reacciona con cautela.

    Los mercados no tardaron en ajustar posiciones. Apenas se conoció que Warsh era el elegido, los futuros de acciones estadounidenses retrocedieron, al igual que los bonos del Tesoro. El mensaje implícito fue claro: los inversionistas perciben un menor margen para recortes agresivos de tasas en el futuro cercano.

    El dólar ganó terreno y el oro sufrió una fuerte corrección, mientras que los principales índices bursátiles cerraron la jornada en negativo. Estas reacciones reflejan la sensibilidad del mercado ante cualquier cambio en la conducción de la política monetaria estadounidense.

    ¿Qué significa este giro para el Perú?

    La posible llegada de Warsh a la FED tiene implicancias directas para economías emergentes como la peruana. Un enfoque monetario más prudente —o incluso restrictivo— en Estados Unidos tiende a fortalecer al dólar a nivel global, lo que puede generar presiones alcistas sobre el tipo de cambio en el Perú.

    En ese escenario, el sol podría enfrentar episodios de depreciación, especialmente si se combina con salidas de capital hacia activos denominados en dólares. Esto encarecería las importaciones y podría introducir presiones inflacionarias importadas, obligando al Banco Central de Reserva del Perú a mantenerse vigilante.

    Tipo de cambio: entre el contexto externo y la solidez interna

    Sin embargo, el impacto no sería automático ni uniforme. El Perú parte de una posición relativamente sólida: reservas internacionales elevadas, credibilidad monetaria y un mercado cambiario profundo. Estos factores actúan como amortiguadores frente a shocks externos.

    Si bien un dólar más fuerte a nivel global podría frenar la apreciación del sol o incluso revertirla parcialmente, también podría beneficiar a los exportadores peruanos, mejorando su competitividad en un contexto internacional más desafiante.

    Una decisión clave con efectos globales.

    La nominación de Kevin Warsh no es solo un cambio de nombres en Washington. Es una señal de hacia dónde podría dirigirse la política monetaria estadounidense en los próximos años. Para el Perú, esto implica un entorno externo más exigente, donde la estabilidad macroeconómica y la prudencia fiscal seguirán siendo claves para sostener un tipo de cambio ordenado y predecible.

  • EL DÓLAR ROMPE UN PISO HISTÓRICO Y RECONFIGURA EL ESCENARIO CAMBIARIO EN EL PERÚ

    EL DÓLAR ROMPE UN PISO HISTÓRICO Y RECONFIGURA EL ESCENARIO CAMBIARIO EN EL PERÚ

    El sol se fortalece como no se veía en seis años.

    El mercado cambiario peruano se volvió sorprendente. El dólar cerró la jornada por debajo de los S/3.35, alcanzando su cotización más baja desde inicios de 2020. Este movimiento consolida una tendencia de apreciación del sol que se viene observando desde finales del año pasado y que, lejos de ser coyuntural, responde a una combinación de factores internos y externos.

    Al cierre de la sesión, el tipo de cambio interbancario se ubicó en S/3.347, lo que representó una ligera caída diaria cercana al 0.1%. Con este resultado, la divisa estadounidense acumula un retroceso superior al 0.5% en lo que va del 2026, profundizando la corrección iniciada el año anterior.

    Intervención del BCR: contención, no reversión.

    A pesar del descenso, el Banco Central de Reserva del Perú volvió a participar activamente en el mercado cambiario, adquiriendo dólares con el objetivo de moderar una apreciación excesiva del sol. Esta intervención confirma que el ente emisor no busca cambiar la tendencia, sino suavizar los movimientos para evitar distorsiones en el comercio exterior y en las expectativas del mercado.

    Durante la jornada, el tipo de cambio se movió en un rango muy estrecho, reflejo de una abundante oferta de dólares, principalmente proveniente del sector corporativo. Las operaciones alcanzaron volúmenes relevantes, lo que evidencia un mercado líquido y con confianza en la estabilidad macroeconómica del país.

    Una tendencia que viene de lejos.

    El fortalecimiento del sol no es un fenómeno aislado. En 2025, el dólar ya había registrado una caída anual superior al 10%, una de las más pronunciadas desde la instauración del nuevo sol en la década de 1990. Lo que ocurre en 2026, por tanto, es una extensión de ese proceso de corrección, impulsado por flujos de capital, expectativas favorables sobre la economía peruana y una política monetaria creíble.

    El contexto global: dólar fuerte afuera, débil en casa.

    Paradójicamente, mientras el dólar muestra una leve recuperación a nivel internacional —reflejada en el avance marginal del índice DXY—, en el mercado peruano continúa perdiendo terreno. A nivel global, la moneda estadounidense se ha visto influenciada por rumores de una posible acción coordinada entre Estados Unidos y Japón para estabilizar el yen, así como por un renovado clima de tensión comercial.

    Las declaraciones del presidente Donald Trump, con amenazas arancelarias dirigidas a economías clave como Canadá, China y la Unión Europea, han reactivado la incertidumbre en los mercados financieros. A ello se suman los riesgos fiscales en Estados Unidos y la expectativa de que la Reserva Federal mantenga sin cambios su tasa de interés en el corto plazo.

    ¿Qué implica este nivel del dólar para el Perú?

    Un tipo de cambio bajo tiene efectos mixtos sobre la economía peruana. Por un lado, favorece a los importadores, reduce los costos de bienes y servicios importados y ayuda a contener la inflación, fortaleciendo el poder adquisitivo de los hogares. Este contexto resulta especialmente positivo para sectores dependientes de insumos externos y para los consumidores urbanos.

    Sin embargo, también plantea desafíos. Las empresas exportadoras —especialmente las no tradicionales— se enfrentan a un cambio de menor competitividad, lo que puede afectar sus márgenes de ganancia. Además, una apreciación prolongada del sol podría desincentivar ciertos flujos de inversión orientados al sector externo.

    Tipo de cambio y expectativas: la clave está en la estabilidad.

    Más allá del nivel puntual del dólar, lo relevante para el Perú es la señal que envía el mercado: confianza . La estabilidad cambiaria, respaldada por un banco central activo y creíble, reduce la incertidumbre, ancla expectativas y favorece la planificación de largo plazo tanto para empresas como para familias.

    En un entorno internacional volátil, el hecho de que el sol se mantenga fuerte y estable refuerza la percepción del Perú como una economía resiliente. El reto hacia adelante será mantener ese equilibrio: permitir que el mercado refleje sus fundamentos, sin perder de vista los efectos reales que el tipo de cambio tiene sobre el crecimiento y la competitividad.

  • DISCIPLINA FISCAL EN AÑO CLAVE: PERÚ HABRÍA RETOMADO LA SENDA DE LA REGLA FISCAL EN 2025

    DISCIPLINA FISCAL EN AÑO CLAVE: PERÚ HABRÍA RETOMADO LA SENDA DE LA REGLA FISCAL EN 2025

    Luego de dos años de desajustes, las cuentas públicas del Perú habrían mostrado una mejora significativa en 2025. De acuerdo con estimaciones preliminares del Banco Central de Reserva (BCR), el déficit fiscal habría cerrado dentro del límite establecido por la regla fiscal, marcando un punto de inflexión en la política económica reciente.

    🧮 Déficit bajo control tras dos años de presión.

    Las cifras adelantadas indican que el déficit del Sector Público No Financiero se habría ubicado alrededor del 2.2% del PBI, nivel consistente con el objetivo fiscal vigente. Este resultado implicaría una corrección importante frente a los desbalances observados en años previos y reflejaría una reducción sustancial del desequilibrio fiscal acumulado.

    En términos absolutos, el déficit total del sector público se habría reducido de manera significativa respecto a 2024, evidenciando un ajuste fiscal que combina una mayor recaudación con una moderación del gasto.

    🔄 Un giro tras años de incumplimiento fiscal.

    El desempeño de 2025 destaca especialmente porque rompe con una racha de incumplimientos. Durante 2023 y 2024, el déficit superó los límites establecidos, lo que generó alertas tanto de analistas locales como de organismos internacionales y agencias calificadoras.

    Incluso a inicios de 2025, el consenso era escéptico respecto a la posibilidad de cumplir la meta fiscal. Sin embargo, el resultado preliminar sugiere que el Ejecutivo optó por una estrategia más prudente para reconducir las finanzas públicas y evitar un deterioro mayor de la credibilidad fiscal.

    📊 Diciembre: más gasto, pero también más ingresos.

    El último mes del año mostró un déficit mensual elevado, explicado principalmente por un incremento del gasto público. No obstante, este mayor desembolso fue parcialmente compensado por el crecimiento de los ingresos corrientes, lo que permitió que el resultado anual se mantuviera dentro de los márgenes previstos.

    La recaudación tributaria mostró un avance sólido, impulsada por mayores pagos del impuesto a la renta empresarial y un mejor desempeño de impuestos internos como el IGV y el ISC. A ello se sumaron mayores ingresos no tributarios, vinculados a contribuciones sociales y otras fuentes del Estado.

    🏗️ Gasto público: presión desde remuneraciones e inversión.

    Por el lado del gasto, se observó un aumento tanto en el gasto corriente como en el de capital, destacando los mayores desembolsos en remuneraciones y en inversión pública, especialmente a nivel subnacional. Este patrón refleja la dificultad de ajustar el gasto en un contexto social y político exigente, pero sin desbordar las cuentas fiscales.

    🇵🇪 ¿Qué implica este resultado para la economía peruana?

    Cerrar el año dentro de la regla fiscal tiene un impacto positivo directo sobre la economía peruana. En primer lugar, refuerza la confianza de los inversionistas, al mostrar un compromiso con la sostenibilidad de las finanzas públicas. Además, reduce el riesgo de rebajas en la calificación crediticia del país, lo que ayuda a mantener bajos los costos de financiamiento tanto para el Estado como para el sector privado.

    Este resultado también otorga mayor margen de maniobra para enfrentar eventuales choques externos en un contexto internacional todavía volátil.

    💱 Impacto sobre el tipo de cambio en el Perú.

    Desde la perspectiva cambiaria, una mejora en la posición fiscal suele traducirse en menores presiones sobre el tipo de cambio. Un déficit controlado reduce la percepción de riesgo país y limita la salida de capitales, lo que contribuye a la estabilidad del sol frente al dólar.

    En el corto plazo, este escenario favorece una mayor confianza en la moneda local y facilita la labor del BCR para mantener un mercado cambiario ordenado. Si se consolida esta disciplina fiscal, el tipo de cambio podría mantenerse relativamente estable, incluso en un entorno externo adverso.

    🔎 Un mensaje clave de cara a los próximos años.

    El cierre fiscal de 2025 envía una señal clara: es posible corregir los desbalances sin frenar la actividad económica, siempre que exista disciplina y una gestión prudente. El reto hacia adelante será sostener esta trayectoria, especialmente en un contexto preelectoral, donde las presiones sobre el gasto suelen intensificarse.

    La credibilidad fiscal no se construye en un solo año, pero 2025 podría marcar el inicio de una etapa más ordenada para las finanzas públicas del Perú.

  • EL SOL SE FORTALECE: EL DÓLAR CAE A MÍNIMOS DE SEIS AÑOS PESE A LA ACCIÓN DEL BCRP

    EL SOL SE FORTALECE: EL DÓLAR CAE A MÍNIMOS DE SEIS AÑOS PESE A LA ACCIÓN DEL BCRP

    El mercado cambiario peruano continúa enviando señales claras de fortaleza del sol. A pesar de las intervenciones del Banco Central de Reserva (BCR), el dólar volvió a retroceder y cerró la semana en niveles que no se observaban desde fines de 2019, confirmando una tendencia apreciatoria que se mantiene desde el año pasado.

    📉 Un dólar en retroceso sostenido.

    En la última jornada, el tipo de cambio se ubicó ligeramente por debajo de los S/3.36 en el mercado interbancario, marcando su punto más bajo en más de seis años. Este comportamiento se dio incluso en un contexto de compras de divisas por parte del BCR, que buscó suavizar la velocidad de la apreciación del sol.

    El volumen negociado reflejó una sesión activa, con el dólar moviéndose dentro de un rango estrecho, pero claramente inclinado a la baja. La presión vendedora respondió principalmente a una mayor oferta de dólares en el mercado local.

    🏦 El rol del BCR: moderar, no revertir la tendencia.

    Durante la sesión, el Banco Central volvió a intervenir directamente adquiriendo dólares en el mercado spot. Con estas operaciones, la autoridad monetaria acumula compras significativas en lo que va del año, evidenciando su estrategia de evitar movimientos bruscos, más que cambiar la tendencia de fondo.

    Lejos de señalar debilidad, esta intervención refleja la solidez de la posición externa del país y la confianza en los fundamentos macroeconómicos, permitiendo al BCR actuar con amplitud y sin comprometer la estabilidad financiera.

    📊 Balance anual: una corrección histórica del dólar.

    El desempeño del tipo de cambio en 2026 mantiene una leve caída acumulada, que se suma al fuerte retroceso observado en 2025, cuando el dólar registró una de sus mayores correcciones anuales desde la adopción del nuevo sol. Este comportamiento ha sido impulsado por el ingreso de divisas, la fortaleza de las exportaciones y una percepción de riesgo relativamente contenida sobre la economía peruana.

    🌍 El frente externo: dólar global con soporte, pero sin impulso.

    A nivel internacional, el dólar muestra cierta estabilidad frente a otras monedas, respaldado por datos positivos de la economía estadounidense, especialmente en el mercado laboral. Estos indicadores han reducido las expectativas de recortes rápidos de tasas por parte de la Reserva Federal, brindando algo de soporte a la divisa estadounidense.

    Sin embargo, ese fortalecimiento global no ha sido suficiente para revertir la tendencia local, donde los factores internos han tenido mayor peso en la dinámica cambiaria.

    🇵🇪 ¿Qué implica este escenario para el Perú?

    La apreciación del sol tiene efectos mixtos sobre la economía peruana. Por un lado, ayuda a contener la inflación importada, reduce el costo de bienes y servicios del exterior y alivia la carga financiera de empresas y familias endeudadas en dólares.

    Por otro lado, un tipo de cambio persistentemente bajo puede afectar la competitividad de algunos sectores exportadores, especialmente aquellos con menores márgenes. En este contexto, la intervención del BCR cumple un rol clave para evitar desalineamientos que generen distorsiones en la actividad económica.

    🔮 Perspectivas para el tipo de cambio.

    Si se mantiene el flujo de dólares y la estabilidad macroeconómica, el tipo de cambio podría seguir moviéndose en niveles bajos en el corto plazo. No obstante, factores externos como cambios en la política monetaria de la FED, episodios de volatilidad financiera o tensiones geopolíticas podrían introducir correcciones temporales.

    Por ahora, el mercado cambiario peruano refleja confianza, liquidez y fortaleza macroeconómica, con un Banco Central activo que busca preservar el equilibrio sin frenar las señales positivas del mercado.

  • TRUMP VS. LA FED: LA PRESIÓN POLÍTICA SACUDE WALL STREET Y REAVIVA LA VOLATILIDAD GLOBAL

    TRUMP VS. LA FED: LA PRESIÓN POLÍTICA SACUDE WALL STREET Y REAVIVA LA VOLATILIDAD GLOBAL

    La relación entre la Casa Blanca y la Reserva Federal de Estados Unidos vuelve a tensarse. En un contexto de desaceleración económica y debate sobre las tasas de interés, las recientes declaraciones del presidente de la FED, Jerome Powell, encendieron las alarmas en los mercados financieros y reabrieron el debate sobre la independencia de la política monetaria estadounidense.

    🏛️ Un conflicto que escala más allá de lo institucional.

    Jerome Powell alertó públicamente que la Reserva Federal fue objeto de citaciones judiciales vinculadas a su testimonio sobre las remodelaciones de la sede del banco central. Según explicó, estas acciones incluirían la amenaza de una eventual imputación penal, lo que interpretó como un intento de presión sobre la autoridad monetaria.

    Desde su perspectiva, el trasfondo de este episodio no es administrativo, sino económico: la FED mantiene una postura cautelosa respecto a nuevas reducciones de tasas, basándose en indicadores macroeconómicos y no en exigencias políticas de corto plazo.

    🔍 Autonomía monetaria bajo escrutinio político.

    Powell fue enfático al señalar que el debate central es si la Reserva Federal podrá seguir definiendo la política de tasas con criterios técnicos o si se verá condicionada por presiones externas. Aunque reiteró su respeto por el marco legal y la rendición de cuentas, dejó claro que la independencia del banco central es clave para la estabilidad económica de Estados Unidos.

    Mientras tanto, la Casa Blanca evitó pronunciarse de forma directa y el propio Donald Trump negó estar al tanto de la investigación. No obstante, el mandatario ha sido reiterativo en su demanda de recortes más agresivos de tasas para reducir los costos financieros y estimular la economía.

    📉 Wall Street reacciona: caídas, dólar débil y oro en alza.

    Los mercados no tardaron en reaccionar. Las principales bolsas estadounidenses operaron con pérdidas, reflejando el aumento de la incertidumbre institucional. Los futuros del S&P 500 registraron retrocesos significativos, mientras que el dólar mostró debilidad frente a otras monedas.

    En paralelo, los inversionistas buscaron refugio en activos seguros. El oro alcanzó nuevos máximos históricos, al tiempo que los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense subieron, evidenciando un escenario de mayor volatilidad financiera.

    🌎 ¿Por qué este choque importa para el mundo?

    La Reserva Federal no solo define el rumbo monetario de Estados Unidos, sino que influye directamente en las condiciones financieras globales. Cualquier señal de interferencia política eleva el riesgo percibido, encarece el financiamiento internacional y altera los flujos de capital hacia economías emergentes.

    Este tipo de episodios suele provocar movimientos bruscos en los mercados cambiarios y financieros a nivel global, incluso en países con fundamentos macroeconómicos sólidos.

    🇵🇪 Impacto para el Perú: capitales, confianza y tipo de cambio.

    Para el Perú, la tensión entre Trump y la FED tiene efectos indirectos pero relevantes. Un dólar más débil a nivel internacional puede favorecer una apreciación del sol, especialmente si se mantiene la fortaleza de las exportaciones mineras y el ingreso de divisas.

    Sin embargo, la mayor volatilidad global también puede generar episodios de salida de capitales hacia activos considerados más seguros, presionando temporalmente el tipo de cambio al alza. En este escenario, el rol del Banco Central de Reserva del Perú resulta clave para amortiguar movimientos abruptos y preservar la estabilidad cambiaria.

    🧠 Cuando la política alcanza a los bancos centrales.

    El enfrentamiento entre la administración Trump y la Reserva Federal no es un episodio menor. Pone sobre la mesa un debate crucial sobre la independencia de los bancos centrales y su impacto en la confianza de los mercados. En un mundo altamente interconectado, estas tensiones se trasladan rápidamente a los precios de los activos, las monedas y las decisiones de inversión, con efectos que alcanzan también a economías como la peruana.

  • SHOCK GEOPOLÍTICO EN AMÉRICA LATINA: LA CAÍDA DE MADURO REMECE PETRÓLEO, METALES Y MERCADOS

    SHOCK GEOPOLÍTICO EN AMÉRICA LATINA: LA CAÍDA DE MADURO REMECE PETRÓLEO, METALES Y MERCADOS

    La detención de Nicolás Maduro ha introducido un nuevo factor de tensión en el escenario internacional. Más allá del impacto político inmediato, el episodio ha activado reacciones en los mercados financieros globales, evidenciando —una vez más— cómo la geopolítica puede alterar precios clave como el del petróleo y los metales preciosos, con efectos que alcanzan también a economías emergentes como la peruana.

    ⚠️ Un evento político con repercusiones económicas globales.

    La captura del líder venezolano por fuerzas estadounidenses, ocurrida a inicios de enero de 2026 en Caracas, sorprendió a los mercados y reabrió interrogantes sobre la estabilidad regional. Aunque Venezuela no es hoy una potencia económica, su peso simbólico y estratégico sigue siendo relevante.

    Este tipo de acontecimientos eleva la percepción de riesgo global, generando reacciones inmediatas en los mercados asiáticos, europeos y americanos. El nerviosismo se traslada rápidamente a los precios de los activos financieros y a las decisiones de inversión.

    🛢️ Petróleo: incertidumbre en un mercado ya sensible.

    Venezuela posee una de las mayores reservas de crudo del mundo, y aunque su producción actual está por debajo de su potencial, cualquier cambio político relevante genera expectativas sobre el futuro de su oferta petrolera.

    En los días posteriores al anuncio, el precio del barril se mantuvo en torno a los US$ 57, reflejando un mercado cauteloso. A mediano plazo, la posibilidad de mayor inversión extranjera en el sector energético venezolano podría incrementar la oferta global, lo que contribuiría a contener o estabilizar los precios del petróleo.

    Para el Perú, este escenario no implicaría presiones significativas sobre los combustibles, dado el uso creciente de fuentes alternativas como el gas natural y una menor dependencia directa del crudo venezolano.

    🥇 Oro y plata: refugio ante el ruido político. 🥈

    Como suele ocurrir en contextos de alta incertidumbre, los inversionistas han vuelto la mirada hacia los activos considerados refugio. El oro y la plata han registrado movimientos alcistas, impulsados por la búsqueda de protección frente a eventuales escenarios de mayor tensión internacional.

    A inicios de enero de 2026, el oro se mueve en rangos elevados, superando los US$ 4,300 por onza, mientras que la plata también mantiene precios históricamente altos. Si el conflicto político se intensifica o se prolonga, estos metales podrían seguir recibiendo flujos de inversión.

    🇵🇪 ¿Qué significa este escenario para la economía peruana?

    Para el Perú, el impacto es mixto. Por un lado, precios altos de los metales benefician a las exportaciones mineras, mejorando los términos de intercambio y reforzando el ingreso de divisas. Esto favorece la balanza comercial y fortalece los fundamentos macroeconómicos.

    Por otro lado, un entorno global más volátil puede afectar la confianza de los inversionistas y retrasar decisiones de inversión, especialmente en economías emergentes.

    💱 Impacto en el tipo de cambio: presiones encontradas.

    En el mercado cambiario peruano, este tipo de episodios suele generar fuerzas opuestas:

    • Apreciación del sol, impulsada por mayores ingresos por exportaciones mineras y un dólar globalmente más débil si los inversionistas buscan refugio fuera de activos estadounidenses.
    • Presiones temporales al alza del dólar, si aumenta la aversión al riesgo y se produce una salida de capitales hacia activos considerados más seguros.

    En este contexto, el Banco Central de Reserva del Perú mantiene un rol clave para suavizar la volatilidad y evitar movimientos bruscos en el tipo de cambio.

    🔎 La geopolítica vuelve al centro del tablero.

    La captura de Nicolás Maduro no solo reconfigura el escenario político regional, sino que recuerda a los mercados que los riesgos geopolíticos siguen siendo un factor determinante en la economía global. Petróleo, oro y plata reaccionan casi de inmediato, y sus efectos se filtran hacia países como el Perú a través del comercio, las finanzas y el tipo de cambio.

    El 2026 comienza así con una señal clara: en un mundo interconectado, ningún evento político relevante ocurre en aislamiento económico.

  • PERÚ RUMBO AL 2026: UNA ECONOMÍA ESTABLE, PERO BAJO LA LUPA ELECTORAL

    PERÚ RUMBO AL 2026: UNA ECONOMÍA ESTABLE, PERO BAJO LA LUPA ELECTORAL

    El Perú se aproxima a las elecciones generales de 2026 en un contexto económico mixto. Por un lado, los principales indicadores muestran estabilidad y una recuperación progresiva; por otro, persisten debilidades estructurales que podrían intensificarse en un año marcado por la incertidumbre política.

    La gran pregunta es si esta relativa calma económica resistirá el ruido propio del proceso electoral.

    📈 Crecimiento moderado, pero sostenido.

    Tras varios años de expansión limitada, la economía peruana logró retomar una senda de crecimiento en 2025. Las estimaciones oficiales apuntan a que el Producto Bruto Interno habría crecido alrededor de 3,3 %, mientras que para 2026 se prevé una expansión cercana al 3,0 %, ritmo que incluso podría extenderse al año siguiente.

    Este desempeño se apoya principalmente en actividades como minería, agroexportación, sector agropecuario y servicios, que han mostrado mayor resiliencia frente a los shocks internos y externos. En el contexto regional, el Perú destaca como una de las economías con mejor proyección de crecimiento en América Latina, superando el promedio de países vecinos.

    💸 Inflación controlada: un ancla de estabilidad.

    Uno de los pilares del actual escenario económico es la estabilidad de precios. Desde mediados de 2024, la inflación regresó al rango objetivo del Banco Central de Reserva, lo que ha permitido reducir presiones sobre el poder adquisitivo de los hogares y mantener una política monetaria predecible.

    Este control inflacionario ha sido clave para sostener la confianza macroeconómica en la antesala del proceso electoral.

    🏗️ Inversión privada: avance lento en clima preelectoral.

    A pesar del crecimiento económico, la inversión privada muestra señales de cautela. El ambiente político y la falta de claridad sobre el rumbo del próximo gobierno han llevado a muchas empresas a postergar decisiones de largo plazo.

    Este comportamiento es habitual en contextos electorales y podría traducirse en un crecimiento muy acotado de la inversión durante 2026, limitando el impulso económico en el corto plazo.

    🧮 El frente fiscal: una tarea pendiente.

    El Estado enfrenta el desafío de recomponer las cuentas públicas. Luego de dos años sin cumplir la regla fiscal, el objetivo es reducir el déficit y retornar gradualmente a una senda de disciplina presupuestaria.

    El reto no es menor: contener el gasto sin afectar servicios esenciales y, al mismo tiempo, evitar trasladar desequilibrios al siguiente gobierno. El manejo fiscal en el último tramo previo a las elecciones será determinante para la credibilidad económica del país.

    👥 Pobreza e informalidad: el talón de Aquiles.

    Más allá de las cifras macroeconómicas, la realidad social sigue siendo compleja. Una parte importante de la población aún no logra cubrir el costo básico de vida, y el mercado laboral continúa dominado por la informalidad.

    Millones de trabajadores carecen de estabilidad, protección social y ahorros, lo que los vuelve especialmente vulnerables ante cualquier desaceleración económica. Este círculo de precariedad limita el impacto real del crecimiento sobre el bienestar de las familias.

    🇵🇪 ¿Qué implica este escenario para el Perú?

    La economía peruana llega al 2026 con bases macroeconómicas sólidas, pero con brechas estructurales sin resolver. El crecimiento actual es suficiente para evitar una crisis, pero insuficiente para generar mejoras significativas en empleo formal y reducción de la pobreza.

    El verdadero desafío será traducir estabilidad en oportunidades reales, algo que dependerá en gran medida del mensaje económico que envíen los candidatos y del rumbo que adopte el próximo gobierno.

    💱 Impacto sobre el tipo de cambio: estabilidad con episodios de volatilidad.

    En el frente cambiario, este escenario sugiere un tipo de cambio relativamente estable, respaldado por:

    • Inflación controlada
    • Credibilidad del Banco Central
    • Ingresos de divisas por exportaciones

    Sin embargo, conforme se acerque la elección, podrían presentarse episodios de volatilidad, especialmente si surgen propuestas que generen desconfianza en los mercados. En ese contexto, el BCR seguiría desempeñando un rol clave para evitar movimientos bruscos del dólar frente al sol.

    🔍 Conclusión: estabilidad frágil en año decisivo.

    El Perú llega a las elecciones de 2026 con una economía ordenada, pero vulnerable al factor político. La estabilidad actual no está garantizada: dependerá de la capacidad de preservar la disciplina fiscal, atraer inversión y reducir la informalidad.

    Más que nunca, el proceso electoral no solo definirá un nuevo gobierno, sino también la sostenibilidad del crecimiento económico en los próximos años.

  • ECONOMÍA PERUANA 2025: RECUPERACIÓN DESIGUAL Y RETOS QUE SIGUEN PENDIENTES

    ECONOMÍA PERUANA 2025: RECUPERACIÓN DESIGUAL Y RETOS QUE SIGUEN PENDIENTES

    El 2025 está cerrando con señales claras de recuperación para la economía peruana, aunque no de manera homogénea. Algunos sectores han logrado dinamizar la actividad productiva, mientras otros continúan mostrando un avance limitado, afectados por problemas estructurales, institucionales y de seguridad.

    Las proyecciones oficiales apuntan a que el Producto Bruto Interno (PBI) crecería alrededor de 3,2 %, reflejando una economía que se reactiva, pero que aún no logra despegar plenamente.

    🌱 Agroexportación: el principal motor del crecimiento.

    El sector agroexportador volvió a consolidarse como uno de los pilares del desempeño económico en 2025. Factores como condiciones climáticas favorables, continuidad normativa y apertura de mercados permitieron un año particularmente positivo.

    Las exportaciones agrarias registraron una expansión significativa frente al año previo, impulsadas por productos de alta demanda internacional como el cacao, café, uvas, arándanos y granadas. En contraste, algunos cultivos tradicionales, como el espárrago y el banano orgánico, mostraron un menor dinamismo.

    Este comportamiento confirma el rol estratégico de la agroexportación como generadora de divisas y empleo, especialmente en regiones fuera de Lima.

    ⛏️ Minería: buenos precios, resultados discretos.

    Pese a un contexto internacional favorable para los metales, el sector minero no logró capitalizar plenamente esta oportunidad. La producción de cobre avanzó de forma moderada, mientras que la del oro se mantuvo prácticamente sin cambios respecto al año anterior. El zinc fue la excepción, con un crecimiento más marcado.

    Aunque la inversión minera mostró una leve recuperación, el desempeño general siguió condicionado por:

    • Falta de nuevos proyectos de gran escala
    • Conflictos sociales y políticos
    • Avance de la minería ilegal

    La persistencia de actividades informales continúa erosionando la competitividad del sector y limitando su impacto positivo en la economía formal.

    🐟 Pesca: crecimiento con riesgos latentes.

    El sector pesquero cerraría el año con cifras favorables, apoyado principalmente en la industria vinculada a la anchoveta. A pesar de una ligera reducción en los volúmenes de desembarque, las exportaciones de harina y aceite de pescado lograron crecer, gracias a precios internacionales relativamente estables.

    Sin embargo, el avance de la pesca ilegal representa una amenaza creciente. La sostenibilidad del recurso y la estabilidad del sector dependen de un equilibrio entre formalización, control efectivo y protección de los pescadores artesanales.

    🏨 Turismo: más ingresos, menos visitantes.

    El turismo continúa mostrando una recuperación incompleta. Aunque el ingreso de divisas mejoró, el número de visitantes extranjeros permanece estancado, muy por debajo del potencial que el país exhibía antes de la pandemia.

    Factores como la inestabilidad política, problemas de gestión en destinos clave y limitaciones en infraestructura han impedido una recuperación plena del flujo turístico. A ello se suma la necesidad de revisar costos aeroportuarios y diversificar destinos más allá de los circuitos tradicionales.

    🇵🇪 Impacto macroeconómico: crecimiento con bases frágiles.

    El desempeño sectorial de 2025 evidencia que la recuperación económica peruana se sostiene sobre pocos motores, principalmente la agroexportación y parte de la pesca industrial. Esto genera un crecimiento real, pero vulnerable ante shocks externos o internos.

    La limitada expansión de sectores clave como minería y turismo reduce el efecto multiplicador sobre el empleo, la inversión privada y la recaudación fiscal.

    💱 ¿Cómo influyó este escenario en el tipo de cambio?

    Desde el frente cambiario, el balance fue relativamente favorable:

    • El buen desempeño exportador impulsó el ingreso de dólares
    • Los precios altos de algunos commodities fortalecieron la balanza comercial
    • El sol mostró una tendencia de apreciación moderada

    No obstante, la recuperación incompleta de sectores intensivos en divisas, como minería y turismo, evitó una caída más pronunciada del tipo de cambio. En este contexto, el Banco Central mantuvo un rol clave para suavizar la volatilidad y preservar la estabilidad monetaria.

    🔮 Mirando al 2026: el verdadero desafío.

    El balance de 2025 deja una conclusión clara: el crecimiento peruano necesita diversificarse y fortalecerse internamente. Sin mejoras en formalización, seguridad jurídica y gestión pública, la recuperación seguirá siendo parcial.

    Para el 2026, el reto será transformar este rebote económico en un crecimiento más equilibrado, capaz de sostener el empleo, atraer inversión y mantener un tipo de cambio estable sin depender únicamente de factores externos.

  • 2025: EL AÑO EN QUE LA ECONOMÍA GLOBAL CAMINÓ SOBRE TERRENO INCIERTO

    2025: EL AÑO EN QUE LA ECONOMÍA GLOBAL CAMINÓ SOBRE TERRENO INCIERTO

    El 2025 quedará registrado como un período en el que la economía internacional avanzó marcada por la duda y la volatilidad. Decisiones políticas en Estados Unidos, tensiones comerciales, precios récord de activos refugio y un dólar debilitado configuraron un escenario donde los mercados reaccionaron en cadena, como fichas de dominó que caen una tras otra.

    Más allá de hechos aislados, lo ocurrido evidenció cuán interconectado está el sistema económico mundial y cómo un cambio en una gran potencia puede repercutir en países emergentes como el Perú.

    Aranceles y comercio global: el primer eslabón de la cadena.

    Uno de los eventos más relevantes del año se produjo cuando Estados Unidos anunció la aplicación de aranceles recíprocos a diversas economías, principalmente asiáticas, con el argumento de fortalecer su producción interna. Esta medida alteró de forma significativa las expectativas del comercio internacional.

    El impacto fue claro: mayor incertidumbre y menor dinamismo del intercambio global, con empresas replanteando sus cadenas de suministro y decisiones de inversión. Algunos países incluso comenzaron a evaluar la relocalización de procesos productivos dentro del propio territorio estadounidense para evitar las nuevas barreras comerciales.

    Este giro proteccionista no solo afectó flujos comerciales, sino que también reconfiguró las estrategias de inversión a nivel mundial.

    El oro vuelve a brillar como refugio financiero.

    Cuando la incertidumbre domina el escenario, los inversionistas suelen buscar activos que preserven valor. En ese contexto, el oro volvió a ocupar un rol protagónico y alcanzó niveles históricamente altos, superando los US$4,000 por onza.

    Este repunte no respondió a un solo factor, sino a la combinación de:

    • Tensiones comerciales prolongadas
    • Dudas sobre el crecimiento económico global
    • Incertidumbre respecto a la política monetaria de la Reserva Federal

    El resultado fue una mayor demanda por activos considerados seguros, lo que impulsó al metal precioso a niveles nunca antes vistos.

    Un dólar bajo presión en medio de la turbulencia.

    Paradójicamente, los mismos factores que fortalecieron al oro debilitaron al dólar estadounidense. La confrontación entre el poder político y la Reserva Federal, junto con los recortes de tasas de interés, redujo el atractivo de los bonos del Tesoro.

    A ello se sumó el elevado nivel de endeudamiento de Estados Unidos y la necesidad de refinanciar montos significativos de deuda, lo que incrementó la percepción de riesgo. En respuesta, muchos inversionistas optaron por diversificar fuera del dólar, buscando otras monedas o activos reales.

    Este fenómeno permitió que varias monedas emergentes, entre ellas el sol peruano, mostraran una apreciación relativa frente al billete verde.

    El efecto dominó: así se conectaron los mercados en 2025.

    Lo ocurrido en 2025 dejó una lección clara: una decisión política puede desencadenar una secuencia de reacciones globales.

    1. Medidas comerciales restrictivas elevan la incertidumbre
    2. La incertidumbre impulsa la demanda por refugios como el oro
    3. Ese mismo clima reduce el atractivo del dólar
    4. Otras monedas y activos ganan protagonismo

    Este encadenamiento explica por qué eventos aparentemente locales terminan teniendo repercusiones globales.

    ¿Cómo impactó este escenario en el Perú?

    Para el Perú, este contexto internacional tuvo efectos mixtos, pero mayoritariamente favorables:

    • 📉 Un dólar más débil contribuyó a la apreciación del sol
    • 🏗️ Precios elevados de metales beneficiaron los ingresos por exportaciones
    • 💰 Mayor ingreso de divisas fortaleció la posición externa del país
    • 📊 Se redujeron presiones inflacionarias importadas

    Sin embargo, también implicó el reto de manejar una moneda más fuerte, lo que afecta la competitividad de algunos sectores exportadores, obligando al Banco Central a monitorear de cerca la velocidad de apreciación cambiaria.

    Impacto sobre el tipo de cambio en el Perú.

    El tipo de cambio en el Perú reflejó este entorno global:

    • Menor demanda por dólares a nivel internacional
    • Mayor flujo de divisas por exportaciones mineras
    • Incremento del atractivo de activos en soles

    Todo ello contribuyó a presiones a la baja sobre el dólar, obligando al BCR a evaluar intervenciones para suavizar movimientos abruptos y preservar la estabilidad del mercado cambiario.

    Mirando al 2026: ¿continúa la incertidumbre?

    Lejos de cerrarse, estos temas seguirán marcando la conversación económica en el 2026. El mundo continuará atento a:

    • Las decisiones comerciales de Estados Unidos
    • La política monetaria de la Reserva Federal
    • La evolución de los mercados financieros globales

    En un contexto así, la prudencia macroeconómica y la solidez institucional seguirán siendo claves para economías como la peruana.

    Un año que dejó lecciones claras.

    El 2025 demostró que la economía global funciona como un sistema altamente sensible, donde la incertidumbre se transmite rápidamente entre mercados, activos y países. Para el Perú, el desafío será seguir capitalizando los vientos externos favorables sin perder competitividad ni estabilidad.

  • DÓLAR EN 2026: ¿SEGUIRÁ FUERTE EL SOL O VOLVERÁ LA VOLATILIDAD?

    DÓLAR EN 2026: ¿SEGUIRÁ FUERTE EL SOL O VOLVERÁ LA VOLATILIDAD?

    Todo apunta a que el 2026 será un año de transición cambiaria, donde el sol peruano mantendría una posición sólida, aunque no exenta de episodios de volatilidad. Los fundamentos macroeconómicos siguen jugando a favor de la moneda local, pero el calendario electoral introduce un elemento de cautela que los mercados no suelen ignorar.

    En este escenario, las proyecciones no anticipan movimientos abruptos del tipo de cambio, aunque sí fluctuaciones moderadas dentro de un rango relativamente acotado.

    Proyecciones cambiarias: estabilidad con matices.

    Las estimaciones actuales sugieren que el dólar se movería durante el 2026 en una banda aproximada entre S/3.35 y S/3.48, un comportamiento muy similar al observado en el cierre del año previo. Este rango refleja un equilibrio entre fuerzas externas favorables y riesgos políticos internos aún latentes.

    Fuente: Banco Central de Reserva del Perú.
    Elaborado por SemanaEconómica.

    Por ahora, no se prevén giros drásticos, siempre que el escenario político no altere la confianza de los inversionistas.

    Un contexto internacional que favorece al sol.

    Desde el frente externo, el panorama luce benigno. El dólar estadounidense continúa mostrando debilidad a nivel global, lo que se refleja en un índice DXY que permanece contenido, lejos de los niveles de fortaleza observados en ciclos anteriores.

    A ello se suma un contexto de precios internacionales favorables para los principales productos de exportación del Perú. La expectativa de cotizaciones elevadas para el cobre y el oro, junto con un petróleo con sesgo a la baja, fortalece los términos de intercambio y sostiene la entrada neta de divisas al país.

    Este entorno permitiría que el Perú registre nuevamente superávit en cuenta corriente, consolidando un flujo de dólares superior al de salida.

    La FED y el diferencial de tasas: un factor clave.

    Otro elemento central será la política monetaria de Estados Unidos. El mercado descuenta nuevos recortes de tasas por parte de la Reserva Federal, que podrían llevar el costo del dinero cerca del 3% hacia fines del 2026.

    Esto ampliaría el diferencial entre las tasas en soles y en dólares, haciendo más atractivos los activos en moneda local y reforzando la demanda por soles, un factor estructuralmente apreciador del tipo de cambio.

    El factor electoral: la principal fuente de ruido.

    Si bien los fundamentos presionan a la baja al dólar, el año electoral introduce episodios de volatilidad, especialmente durante el primer semestre del 2026. En ese período, no se descarta que el tipo de cambio experimente repuntes temporales, aunque acotados.

    El escenario base del mercado asume la continuidad de una orientación favorable a la inversión privada, lo que permitiría una normalización cambiaria en la segunda mitad del año. Bajo este supuesto, el dólar podría estabilizarse nuevamente cerca de sus niveles de equilibrio.

    No obstante, un resultado político adverso podría elevar el tipo de cambio hacia niveles significativamente mayores, aunque este no es el escenario central que manejan hoy los analistas.

    El rol del BCR: intervenciones para suavizar movimientos.

    El fortalecimiento del sol ha llevado al Banco Central de Reserva del Perú a retomar una participación más activa en el mercado cambiario. Inicialmente, esto se dio mediante instrumentos derivados y, posteriormente, con compras directas de dólares en el mercado spot, algo que no ocurría desde hace varios años.

    Estas acciones no buscan revertir la tendencia, sino moderar la velocidad de apreciación del sol, especialmente considerando que el tipo de cambio real se encuentra en niveles históricamente bajos, lo que afecta la competitividad exportadora.

    De cara al 2026, el BCR cuenta con amplio espacio operativo para contener episodios de volatilidad, particularmente en un contexto electoral.

    ¿Importa el futuro liderazgo del BCR?

    Otro hito relevante será la definición de la presidencia del BCR hacia finales del 2026. Si bien un eventual cambio podría generar ruido de corto plazo, la fortaleza institucional del banco central y la credibilidad de su equipo técnico actúan como anclas de estabilidad.

    Solo un giro significativo en la conducción de la política monetaria tendría un impacto estructural sobre el tipo de cambio, un escenario que no forma parte de las proyecciones actuales.

    Impacto para el Perú: estabilidad con vigilancia.

    En conjunto, el panorama para el Perú en 2026 sugiere:

    ✔ Continuidad de flujos de dólares hacia la economía

    ✔ Tipo de cambio relativamente estable, con episodios de volatilidad política

    ✔ Mayor previsibilidad para importadores, exportadores y agentes financieros

    ✔ Espacio para que el BCR actúe sin comprometer reservas ni credibilidad

    Un dólar contenido, pero no inmune.

    El 2026 se perfila como un año donde el sol seguiría mostrando fortaleza, respaldado por fundamentos sólidos y un entorno externo favorable. Sin embargo, el componente político exigirá prudencia y monitoreo constante.

    Más que un cambio de tendencia, el mercado cambiario parece encaminado a administrar la volatilidad, en un contexto donde la estabilidad macroeconómica sigue siendo el principal activo del Perú.