El 2025 quedará registrado como un período en el que la economía internacional avanzó marcada por la duda y la volatilidad. Decisiones políticas en Estados Unidos, tensiones comerciales, precios récord de activos refugio y un dólar debilitado configuraron un escenario donde los mercados reaccionaron en cadena, como fichas de dominó que caen una tras otra.
Más allá de hechos aislados, lo ocurrido evidenció cuán interconectado está el sistema económico mundial y cómo un cambio en una gran potencia puede repercutir en países emergentes como el Perú.
Aranceles y comercio global: el primer eslabón de la cadena.
Uno de los eventos más relevantes del año se produjo cuando Estados Unidos anunció la aplicación de aranceles recíprocos a diversas economías, principalmente asiáticas, con el argumento de fortalecer su producción interna. Esta medida alteró de forma significativa las expectativas del comercio internacional.
El impacto fue claro: mayor incertidumbre y menor dinamismo del intercambio global, con empresas replanteando sus cadenas de suministro y decisiones de inversión. Algunos países incluso comenzaron a evaluar la relocalización de procesos productivos dentro del propio territorio estadounidense para evitar las nuevas barreras comerciales.
Este giro proteccionista no solo afectó flujos comerciales, sino que también reconfiguró las estrategias de inversión a nivel mundial.
El oro vuelve a brillar como refugio financiero.
Cuando la incertidumbre domina el escenario, los inversionistas suelen buscar activos que preserven valor. En ese contexto, el oro volvió a ocupar un rol protagónico y alcanzó niveles históricamente altos, superando los US$4,000 por onza.
Este repunte no respondió a un solo factor, sino a la combinación de:
- Tensiones comerciales prolongadas
- Dudas sobre el crecimiento económico global
- Incertidumbre respecto a la política monetaria de la Reserva Federal
El resultado fue una mayor demanda por activos considerados seguros, lo que impulsó al metal precioso a niveles nunca antes vistos.
Un dólar bajo presión en medio de la turbulencia.
Paradójicamente, los mismos factores que fortalecieron al oro debilitaron al dólar estadounidense. La confrontación entre el poder político y la Reserva Federal, junto con los recortes de tasas de interés, redujo el atractivo de los bonos del Tesoro.
A ello se sumó el elevado nivel de endeudamiento de Estados Unidos y la necesidad de refinanciar montos significativos de deuda, lo que incrementó la percepción de riesgo. En respuesta, muchos inversionistas optaron por diversificar fuera del dólar, buscando otras monedas o activos reales.
Este fenómeno permitió que varias monedas emergentes, entre ellas el sol peruano, mostraran una apreciación relativa frente al billete verde.
El efecto dominó: así se conectaron los mercados en 2025.
Lo ocurrido en 2025 dejó una lección clara: una decisión política puede desencadenar una secuencia de reacciones globales.
- Medidas comerciales restrictivas elevan la incertidumbre
- La incertidumbre impulsa la demanda por refugios como el oro
- Ese mismo clima reduce el atractivo del dólar
- Otras monedas y activos ganan protagonismo
Este encadenamiento explica por qué eventos aparentemente locales terminan teniendo repercusiones globales.
¿Cómo impactó este escenario en el Perú?
Para el Perú, este contexto internacional tuvo efectos mixtos, pero mayoritariamente favorables:
- 📉 Un dólar más débil contribuyó a la apreciación del sol
- 🏗️ Precios elevados de metales beneficiaron los ingresos por exportaciones
- 💰 Mayor ingreso de divisas fortaleció la posición externa del país
- 📊 Se redujeron presiones inflacionarias importadas
Sin embargo, también implicó el reto de manejar una moneda más fuerte, lo que afecta la competitividad de algunos sectores exportadores, obligando al Banco Central a monitorear de cerca la velocidad de apreciación cambiaria.
Impacto sobre el tipo de cambio en el Perú.
El tipo de cambio en el Perú reflejó este entorno global:
- Menor demanda por dólares a nivel internacional
- Mayor flujo de divisas por exportaciones mineras
- Incremento del atractivo de activos en soles
Todo ello contribuyó a presiones a la baja sobre el dólar, obligando al BCR a evaluar intervenciones para suavizar movimientos abruptos y preservar la estabilidad del mercado cambiario.
Mirando al 2026: ¿continúa la incertidumbre?
Lejos de cerrarse, estos temas seguirán marcando la conversación económica en el 2026. El mundo continuará atento a:
- Las decisiones comerciales de Estados Unidos
- La política monetaria de la Reserva Federal
- La evolución de los mercados financieros globales
En un contexto así, la prudencia macroeconómica y la solidez institucional seguirán siendo claves para economías como la peruana.
Un año que dejó lecciones claras.
El 2025 demostró que la economía global funciona como un sistema altamente sensible, donde la incertidumbre se transmite rápidamente entre mercados, activos y países. Para el Perú, el desafío será seguir capitalizando los vientos externos favorables sin perder competitividad ni estabilidad.

Leave a Reply