El 2025 está cerrando con señales claras de recuperación para la economía peruana, aunque no de manera homogénea. Algunos sectores han logrado dinamizar la actividad productiva, mientras otros continúan mostrando un avance limitado, afectados por problemas estructurales, institucionales y de seguridad.
Las proyecciones oficiales apuntan a que el Producto Bruto Interno (PBI) crecería alrededor de 3,2 %, reflejando una economía que se reactiva, pero que aún no logra despegar plenamente.
🌱 Agroexportación: el principal motor del crecimiento.
El sector agroexportador volvió a consolidarse como uno de los pilares del desempeño económico en 2025. Factores como condiciones climáticas favorables, continuidad normativa y apertura de mercados permitieron un año particularmente positivo.
Las exportaciones agrarias registraron una expansión significativa frente al año previo, impulsadas por productos de alta demanda internacional como el cacao, café, uvas, arándanos y granadas. En contraste, algunos cultivos tradicionales, como el espárrago y el banano orgánico, mostraron un menor dinamismo.
Este comportamiento confirma el rol estratégico de la agroexportación como generadora de divisas y empleo, especialmente en regiones fuera de Lima.
⛏️ Minería: buenos precios, resultados discretos.
Pese a un contexto internacional favorable para los metales, el sector minero no logró capitalizar plenamente esta oportunidad. La producción de cobre avanzó de forma moderada, mientras que la del oro se mantuvo prácticamente sin cambios respecto al año anterior. El zinc fue la excepción, con un crecimiento más marcado.
Aunque la inversión minera mostró una leve recuperación, el desempeño general siguió condicionado por:
- Falta de nuevos proyectos de gran escala
- Conflictos sociales y políticos
- Avance de la minería ilegal
La persistencia de actividades informales continúa erosionando la competitividad del sector y limitando su impacto positivo en la economía formal.
🐟 Pesca: crecimiento con riesgos latentes.
El sector pesquero cerraría el año con cifras favorables, apoyado principalmente en la industria vinculada a la anchoveta. A pesar de una ligera reducción en los volúmenes de desembarque, las exportaciones de harina y aceite de pescado lograron crecer, gracias a precios internacionales relativamente estables.
Sin embargo, el avance de la pesca ilegal representa una amenaza creciente. La sostenibilidad del recurso y la estabilidad del sector dependen de un equilibrio entre formalización, control efectivo y protección de los pescadores artesanales.
🏨 Turismo: más ingresos, menos visitantes.
El turismo continúa mostrando una recuperación incompleta. Aunque el ingreso de divisas mejoró, el número de visitantes extranjeros permanece estancado, muy por debajo del potencial que el país exhibía antes de la pandemia.
Factores como la inestabilidad política, problemas de gestión en destinos clave y limitaciones en infraestructura han impedido una recuperación plena del flujo turístico. A ello se suma la necesidad de revisar costos aeroportuarios y diversificar destinos más allá de los circuitos tradicionales.
🇵🇪 Impacto macroeconómico: crecimiento con bases frágiles.
El desempeño sectorial de 2025 evidencia que la recuperación económica peruana se sostiene sobre pocos motores, principalmente la agroexportación y parte de la pesca industrial. Esto genera un crecimiento real, pero vulnerable ante shocks externos o internos.
La limitada expansión de sectores clave como minería y turismo reduce el efecto multiplicador sobre el empleo, la inversión privada y la recaudación fiscal.
💱 ¿Cómo influyó este escenario en el tipo de cambio?
Desde el frente cambiario, el balance fue relativamente favorable:
- El buen desempeño exportador impulsó el ingreso de dólares
- Los precios altos de algunos commodities fortalecieron la balanza comercial
- El sol mostró una tendencia de apreciación moderada
No obstante, la recuperación incompleta de sectores intensivos en divisas, como minería y turismo, evitó una caída más pronunciada del tipo de cambio. En este contexto, el Banco Central mantuvo un rol clave para suavizar la volatilidad y preservar la estabilidad monetaria.
🔮 Mirando al 2026: el verdadero desafío.
El balance de 2025 deja una conclusión clara: el crecimiento peruano necesita diversificarse y fortalecerse internamente. Sin mejoras en formalización, seguridad jurídica y gestión pública, la recuperación seguirá siendo parcial.
Para el 2026, el reto será transformar este rebote económico en un crecimiento más equilibrado, capaz de sostener el empleo, atraer inversión y mantener un tipo de cambio estable sin depender únicamente de factores externos.

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