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  • EL BCRP ROMPE SU SILENCIO Y COMPRA DÓLARES TRAS LA RÁPIDA APRECIACIÓN DEL SOL

    EL BCRP ROMPE SU SILENCIO Y COMPRA DÓLARES TRAS LA RÁPIDA APRECIACIÓN DEL SOL

    Una jugada inesperada en el mercado cambiario.

    El Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) sorprendió a los operadores financieros al intervenir en el mercado de divisas con una compra spot de US$27 millones a un tipo de cambio de S/3,366 por dólar, según informó Francisco Grippa, economista principal de BBVA Research.

    La operación, realizada el miércoles 5 de noviembre, llamó la atención porque el BCRP no ejecutaba compras spot de dólares desde hace más de cinco años, una herramienta que generalmente se reserva para momentos puntuales de corrección cambiaria.

    Grippa explicó que esta acción refleja la incomodidad del ente emisor frente a la rápida apreciación del sol, que en pocas semanas había alcanzado niveles no vistos desde 2020. “El Banco Central parece haber considerado que el ritmo de fortalecimiento del sol era demasiado acelerado y podría generar desequilibrios”, señaló el economista.

    ¿Por qué el sol peruano se ha fortalecido tanto?

    Durante el 2025, el sol peruano se ha apreciado más de 10% frente al dólar, consolidándose como una de las monedas más fuertes de la región. Detrás de este desempeño destacan dos factores principales:

    1. La debilidad global del dólar estadounidense, impulsada por las expectativas de recortes de tasas de interés por parte de la Reserva Federal (FED), lo que ha reducido la demanda por activos en dólares.
    2. El boom de los términos de intercambio del Perú, que alcanzaron niveles récord en 75 años, gracias al elevado precio del cobre, oro y gas natural, pilares de las exportaciones nacionales.

    De acuerdo con BBVA Research, esta combinación de dólar débil y commodities fuertes podría mantener la solidez del sol durante el próximo año, respaldando la estabilidad macroeconómica y la confianza de los inversionistas extranjeros.

    Efectos de un sol demasiado fuerte.

    Aunque la apreciación del sol puede parecer positiva a primera vista, no está exenta de riesgos para la economía real.

    Un tipo de cambio bajo reduce los ingresos en soles de los exportadores, ya que por cada dólar recibido obtienen menos moneda local. Esto erosiona su rentabilidad y puede restar competitividad internacional si deciden ajustar sus precios al alza.

    Por otro lado, un sol fuerte abarata las importaciones, lo que favorece a los consumidores y empresas que compran insumos del exterior. Sin embargo, esto también afecta a los productores nacionales que deben competir con bienes importados más baratos.

    Además, cuando el fortalecimiento del sol es rápido o transitorio, puede provocar movimientos bruscos de capital, generando volatilidad financiera. Si el tipo de cambio se revierte, esos flujos podrían retirarse igual de rápido, elevando la incertidumbre en los mercados.

    ¿Qué esperar del tipo de cambio hacia el 2026?

    Según las proyecciones de BBVA Research, el tipo de cambio promedio se ubicaría entre S/3,40 y S/3,50 por dólar al cierre del 2025, en línea con una moderación del dólar global y una economía peruana estable.

    No obstante, el banco advierte que el proceso electoral de 2026 podría generar presiones alcistas sobre la divisa estadounidense, dependiendo del tono del debate político y de la confianza que inspiren los candidatos.

    Pasadas las elecciones, y con una política monetaria más relajada en Estados Unidos, el sol podría retomar su tendencia de apreciación, ubicándose entre S/3,35 y S/3,45 por dólar hacia fines del 2026.

    El rumbo del tipo de cambio, añade el informe, dependerá en gran medida de quiénes asuman la conducción de las principales instituciones económicas del país, especialmente el Ministerio de Economía y el Banco Central.

    Impacto para el Perú y el tipo de cambio: estabilidad, pero con cautela.

    La reciente intervención del BCRP envía una señal clara al mercado: la autoridad monetaria está dispuesta a evitar que el sol se aprecie en exceso, preservando la competitividad de las exportaciones y el equilibrio financiero.

    Para el Perú, un sol demasiado fuerte puede reducir ingresos fiscales ligados al comercio exterior, especialmente por la menor conversión de dólares a soles en el sector minero. No obstante, abarata las importaciones de alimentos, combustibles y tecnología, ayudando a contener la inflación interna.

    En el corto plazo, esta operación sugiere que el tipo de cambio podría estabilizarse entre S/3,35 y S/3,40, respaldado por la confianza en la gestión del BCRP y la resistencia de la economía peruana frente al contexto global.

    El BCRP toma el timón antes de que el sol brille demasiado.

    La compra de dólares del Banco Central marca un punto de inflexión en la política cambiaria reciente. El mensaje es claro: un sol fuerte sí, pero no descontrolado.

    En un año donde los flujos de capital, los precios de los metales y la política estadounidense marcarán la pauta, el Perú vuelve a mostrar su madurez financiera. El reto, como siempre, estará en mantener el equilibrio entre estabilidad monetaria y competitividad económica, en un entorno global que cambia tan rápido como la cotización del dólar.

  • ESTADOS UNIDOS SACUDE EL MERCADO: EL PETRÓLEO ALCANZA SU PUNTO MÁS ALTO EN DOS AÑOS TRAS NUEVAS SANCIONES A RUSIA

    ESTADOS UNIDOS SACUDE EL MERCADO: EL PETRÓLEO ALCANZA SU PUNTO MÁS ALTO EN DOS AÑOS TRAS NUEVAS SANCIONES A RUSIA

    Tensiones geopolíticas reavivan el precio del crudo.

    El mercado energético mundial volvió a encenderse luego de que Estados Unidos impusiera nuevas sanciones a las gigantes petroleras rusas Rosneft y Lukoil. Tras el anuncio, el precio del Brent se disparó más de 5%, superando los US$65 por barril, mientras que el WTI alcanzó los US$61,8, marcando su mayor alza en más de dos años.

    Las medidas, comunicadas por el Departamento del Tesoro, congelan los activos de ambas compañías en territorio estadounidense y prohíben cualquier tipo de transacción con ellas. Además, Washington advirtió que las entidades extranjeras que mantengan lazos comerciales con Rosneft o Lukoil podrían enfrentar sanciones secundarias, lo que aumenta la incertidumbre en el mercado petrolero global.

    Un golpe político con efectos económicos globales.

    La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) justificó las sanciones señalando que Rusia no ha mostrado voluntad real de avanzar en un proceso de paz que ponga fin al conflicto en Ucrania. Esta decisión llega en un contexto en que la OPEP+, liderada por Arabia Saudita y Rusia, aumentaba su producción, lo que había generado temores de sobreoferta.

    Ahora, la nueva presión sobre las empresas rusas podría revertir ese panorama, impulsando expectativas de un mercado más ajustado y empujando los precios del crudo hacia niveles más altos.

    “El escenario cambia radicalmente. Lo que parecía un exceso de oferta podría transformarse en un déficit temporal”, señaló Ole Hansen, estratega de materias primas en Saxo Bank.

    Asia siente el impacto: India y China buscan alternativas.

    Las consecuencias de las sanciones se extienden hacia Asia, donde India y China —principales compradores del crudo ruso— enfrentan desafíos logísticos y financieros para sostener sus importaciones. India, que adquiere más de un tercio de su petróleo desde Rusia, deberá reorganizar rutas y contratos, mientras que China, que obtiene cerca del 20% de su suministro del país euroasiático, también podría experimentar ajustes en sus compras.

    A pesar de ello, Rusia mantiene un flujo considerable de exportaciones marítimas, que recientemente alcanzaron su nivel más alto en 29 meses, lo que evidencia su capacidad para sortear restricciones previas. Sin embargo, expertos advierten que esta nueva ola de sanciones podría abrir la puerta a medidas más severas en el futuro.

    ¿Y cómo afecta esto al Perú?

    El repunte del petróleo tiene implicancias mixtas para la economía peruana. Por un lado, un crudo más caro puede elevar los costos del transporte y los precios de los combustibles, ejerciendo presión sobre la inflación interna. Sin embargo, en el corto plazo, el tipo de cambio ha mostrado una ligera baja, ya que el fortalecimiento del sol responde a la mayor entrada de capitales extranjeros y a la estabilidad monetaria local, incluso en medio de la volatilidad internacional.

    Además, los buenos resultados macroeconómicos de EE. UU. y las expectativas de que la FED mantenga una política monetaria prudente han favorecido un entorno más estable para las monedas emergentes, incluido el sol peruano.

    En conjunto, aunque el alza del petróleo eleva ciertos riesgos inflacionarios, el impacto en el tipo de cambio ha sido moderado y con tendencia a la baja, mostrando la fortaleza del mercado cambiario peruano frente a los choques internacionales.

    Conclusión: el petróleo vuelve al centro del tablero global.

    Las nuevas sanciones de EE. UU. no solo reconfiguran el tablero energético mundial, sino que también vuelven a colocar al petróleo como el gran protagonista de la economía internacional. En un contexto de tensiones políticas, restricciones comerciales y cambios en la oferta global, los precios del crudo se convierten nuevamente en un termómetro de la incertidumbre geopolítica.

    Para países como el Perú, mantener la estabilidad macroeconómica y cambiaria será clave para amortiguar los efectos de esta nueva ola de tensiones energéticas que promete seguir dando que hablar en los próximos meses.

  • DÓLAR EN PERÚ: ALCANZA SU NIVEL MÁS BAJO EN MÁS DE CUATRO AÑOS

    DÓLAR EN PERÚ: ALCANZA SU NIVEL MÁS BAJO EN MÁS DE CUATRO AÑOS

    El billete verde llegó el jueves 16 de octubre a uno de sus puntos más débiles desde la pandemia, cayendo por debajo de la barrera psicológica de S/ 3.40 y consolidando una tendencia de apreciación sostenida del sol peruano en 2025. La presión provino principalmente de flujos corporativos locales y de un entorno internacional marcado por un dólar global debilitado.

    Una caída que marca un nuevo hito.

    El tipo de cambio cerró en S/ 3.3875 por dólar, su nivel más bajo desde el 5 de mayo de 2020. Esta cifra representa un descenso de 0.49% en un solo día frente al cierre anterior y acumula una depreciación de casi 10% del dólar frente al sol en lo que va del año.

    Durante la sesión, la moneda estadounidense se movió en un rango que fue desde S/ 3.3820 hasta S/ 3.3950, mientras que el volumen negociado alcanzó US$ 171 millones a un precio promedio de S/ 3.3887, de acuerdo con operadores cambiarios del mercado interbancario.

    Un contexto político y empresarial que influye.

    La reciente caída coincidió con un entorno político interno marcado por el inicio del gobierno de transición de José Jerí, que ha traído consigo una percepción temporal de mayor estabilidad, incentivando el ingreso de divisas corporativas.

    La oferta provino principalmente de grandes empresas locales, mientras que la demanda estuvo concentrada en firmas internacionales y en operaciones por vencimientos de swaps cambiarios. La presión vendedora inclinó la balanza hacia una apreciación mayor de la moneda local.

    Dólar global a la baja: el factor externo.

    El debilitamiento del dólar no solo se explica por factores internos. A nivel internacional, la moneda estadounidense retrocedió frente a sus principales pares, con el índice DXY cerrando en torno a 98.125 puntos, una caída de 0.42% en la jornada.

    El retroceso se da en medio de expectativas de recortes de tasas de interés por parte de la Reserva Federal y un repunte en el apetito global por activos de mayor riesgo. El euro y el yuan chino aprovecharon el contexto, impulsando la tendencia bajista del dólar.

    Impacto para Perú: una ventana de oportunidades (y riesgos).

    La fortaleza del sol tiene efectos mixtos sobre la economía peruana. Por un lado, abarata las importaciones y modera las presiones inflacionarias, algo positivo para consumidores y empresas que dependen de insumos del exterior.

    Por otro, una moneda local demasiado fuerte puede restar competitividad a las exportaciones, especialmente en sectores como minería, agroindustria y manufactura, que representan una parte clave de los ingresos de divisas del país.

    En el corto plazo, la estabilidad del tipo de cambio beneficia a la política monetaria del Banco Central de Reserva (BCRP), que puede mantener su enfoque en estimular el crecimiento sin enfrentar fuertes presiones cambiarias. Sin embargo, si el dólar continúa debilitándose demasiado, el BCRP podría evaluar medidas para evitar una apreciación excesiva del sol.

    Lo que se viene: un mercado cambiario en observación.

    La caída del dólar en Perú responde a una combinación de factores internos sólidos y condiciones externas favorables, pero no significa que la tendencia sea irreversible. Los próximos anuncios de la Reserva Federal, la evolución de la economía china y las tensiones comerciales globales podrían cambiar el panorama.

    Por ahora, el sol brilla con fuerza en el mercado cambiario, y el tipo de cambio en mínimos históricos abre una nueva etapa en la política económica peruana, con oportunidades y desafíos que deberán ser gestionados con precisión.

  • TRUMP VUELVE A DESAFIAR A CHINA: ESCALADA ARANCELARIA SACUDE A LOS MERCADOS

    TRUMP VUELVE A DESAFIAR A CHINA: ESCALADA ARANCELARIA SACUDE A LOS MERCADOS

    La tensión comercial entre las dos mayores potencias del mundo vuelve a intensificarse. El presidente estadounidense Donald Trump amenazó con elevar nuevamente los aranceles a China y dejar en suspenso una reunión clave con Xi Jinping, reavivando los temores de una guerra comercial prolongada.

    Tregua frágil entre Washington y Beijing.

    Todo comenzó el pasado 4 de febrero de 2025, cuando Trump impuso un arancel base de 10% a todas las importaciones chinas. Desde entonces, ambos países han respondido con medidas espejo que golpean múltiples sectores estratégicos —desde el agrícola y el industrial hasta el tecnológico—, dejando en evidencia que la tregua arancelaria acordada para noviembre pende de un hilo.

    Este 10 de octubre, el mandatario republicano subió el tono en su red Truth Social: amenazó con nuevos aranceles y con cancelar la esperada reunión bilateral de fin de mes. Beijing, por su parte, endureció su postura aplicando controles a la exportación de tierras raras, un insumo clave para industrias estadounidenses de alta tecnología, especialmente la de semiconductores.

    Aerolíneas y transporte marítimo, en la línea de fuego.

    Las tensiones también se trasladaron a los cielos y al mar. Washington evalúa restringir el sobrevuelo de aerolíneas chinas sobre Rusia, mientras que Beijing respondió con un golpe certero: impondrá tasas portuarias adicionales a buques de bandera o propiedad estadounidense desde la próxima semana.

    Esta decisión tiene un efecto directo sobre costos logísticos globales, que ya venían presionados por conflictos geopolíticos en otras regiones.

    Un temblor que no sacudió al sol peruano.

    A diferencia de crisis anteriores, esta nueva escalada no ha provocado un repunte brusco del dólar en Perú. Por el contrario, el tipo de cambio ha mostrado un comportamiento más estable e incluso a la baja, respaldado por factores internos como el ingreso de divisas por exportaciones mineras y una posición sólida del Banco Central de Reserva (BCRP).

    Sin embargo, un deterioro mayor en la relación entre EE. UU. y China podría afectar la demanda global de materias primas, especialmente cobre, uno de los pilares de la economía peruana. Si esa tensión se prolonga, podría generar volatilidad cambiaria a mediano plazo y presionar las proyecciones de crecimiento para 2025.

    Lo que viene: mercados en modo cautela.

    Los mercados financieros globales reaccionaron con retrocesos en bolsas y un dólar debilitado frente a otras divisas, reflejando la cautela de los inversionistas. La posibilidad de que Washington y Beijing no logren recomponer su diálogo comercial eleva la incertidumbre y mantiene en alerta a las economías emergentes.

    Para el Perú, este escenario podría no tener un impacto inmediato en el tipo de cambio, pero sí plantea riesgos si la guerra comercial escala y termina afectando la demanda internacional de commodities.

  • CHINA Y EE. UU. RETOMAN EL AJEDREZ COMERCIAL: ¿QUÉ SIGNIFICA PARA PERÚ Y EL DÓLAR?

    CHINA Y EE. UU. RETOMAN EL AJEDREZ COMERCIAL: ¿QUÉ SIGNIFICA PARA PERÚ Y EL DÓLAR?

    Un viaje clave en medio de la tensión.

    En medio de un frágil alto al fuego arancelario, Li Chenggang —principal negociador comercial de China— llega a Washington con la misión de explorar un terreno común con Estados Unidos. Aunque la visita no forma parte de una mesa formal de negociación, su sola confirmación ha encendido las expectativas de los mercados, que siguen atentos a cada movimiento entre las dos mayores economías del planeta.

    Detrás de esta visita está la prórroga de 90 días acordada en agosto, que mantiene en vigor aranceles del 30% a productos chinos y del 10% a bienes estadounidenses. La gran incógnita es si este armisticio se prolongará o si Donald Trump, en su regreso a la Casa Blanca, optará por reactivar la escalada con nuevos gravámenes.

    Minoristas en guardia y productores al límite.

    Mientras los retailers estadounidenses apuran compras para no quedarse desabastecidos en la temporada navideña, las fábricas chinas viven en modo supervivencia. La dependencia del mercado norteamericano sigue siendo enorme y un aumento de tarifas por encima del 35% pondría en jaque la viabilidad de muchos exportadores.

    El trasfondo es claro: si Trump cumple sus amenazas de aranceles del 200% sobre las tierras raras —materiales estratégicos para la tecnología y la defensa—, las cadenas de suministro globales se verían sacudidas, elevando los costos de sectores clave como la electrónica, los autos eléctricos y la industria militar.

    La agricultura como punto de fricción.

    La soja se ha convertido nuevamente en el epicentro del conflicto. Con aranceles del 23%, los agricultores estadounidenses ven cómo China reduce sus compras, dejándolos en una situación compleja. A su vez, Pekín evalúa usar la carta agrícola para obtener mejores condiciones: reducción de aranceles y acceso a tecnologías de punta.

    El recuerdo del acuerdo “Fase 1” de 2020, donde China aumentó sus importaciones para calmar las aguas, vuelve al debate, aunque esta vez el gigante asiático busca una negociación en mejores términos.

    Impacto en Perú: el sol en la mira.

    La tensión comercial entre las dos superpotencias no es un tema ajeno a Perú. Sus efectos se transmiten a través de los precios de las materias primas y del tipo de cambio:

    • Cobre y oro bajo presión: Una guerra arancelaria tiende a encarecer costos y frenar la demanda global, lo que afectaría los precios del cobre, principal producto de exportación peruano. Si el cobre cae, la balanza comercial de Perú se resiente.
    • Dólar más fuerte, sol más débil: En escenarios de incertidumbre, los inversionistas buscan refugio en el dólar. Eso presionaría al alza el tipo de cambio en Perú, pudiendo superar temporalmente el umbral de S/ 3.80 – 3.90.
    • Volatilidad para empresas e importadores: Un sol más débil encarece combustibles, maquinaria y bienes importados, impactando directamente en la inflación local y en los costos empresariales.
    • Oportunidades en el oro: En contraste, el oro —otro producto clave del Perú— suele beneficiarse como activo refugio en tiempos de tensión, lo que podría amortiguar el golpe en las cuentas externas.

    Perú entre riesgos y oportunidades.

    El viaje de Li Chenggang a Washington es más que una visita diplomática: es un episodio de un pulso que definirá los precios globales, el rumbo del dólar y el comportamiento de los mercados emergentes. Para Perú, significa una moneda más volátil, riesgos sobre el cobre, pero también una oportunidad en el oro.

    En este tablero global, el sol peruano se convierte en una ficha más del ajedrez comercial entre China y Estados Unidos.

  • BOLIVIA EN CRISIS: INFLACIÓN, DÉFICIT Y GAS EN CAÍDA… ¿CUÁL ES EL PANORAMA FRENTE A LAS ELECCIONES?

    BOLIVIA EN CRISIS: INFLACIÓN, DÉFICIT Y GAS EN CAÍDA… ¿CUÁL ES EL PANORAMA FRENTE A LAS ELECCIONES?

    La economía boliviana atraviesa una de sus etapas más críticas en décadas. Inflación elevada, escasez de dólares, reservas internacionales en mínimos históricos y un déficit fiscal que no cede desde hace más de diez años, pintan un cuadro complejo justo en medio de unas elecciones que podrían marcar un cambio de rumbo político y económico.

    El economista boliviano Fernando Romero describe este escenario como “delicado y desequilibrado”, con efectos que ya se sienten en la vida diaria: largas filas para conseguir combustible, dificultades para acceder a divisas y un sistema financiero que, según muchos ciudadanos, funciona casi como un corralito.

    Una economía desgastada.

    La inflación acumulada en el primer semestre superó el 15%, y aunque el gobierno proyecta un cierre cercano al 5%, el golpe al poder adquisitivo ya es fuerte. Las reservas de divisas están bajo mínimos y solo el oro sirve hoy como respaldo.

    La deuda pública roza el 90% del PBI y el déficit comercial superó los 500 millones de dólares en solo seis meses, sumando once años consecutivos de números rojos en las cuentas del Estado. El talón de Aquiles es conocido: la excesiva dependencia del gas natural, cuya producción y exportación se han desplomado, mientras el gasto estatal sigue inflado.

    Elecciones y propuestas para salir del atolladero.

    Por primera vez desde la Constitución de 2009, Bolivia irá a segunda vuelta. Los candidatos Tuto Quiroga y Rodrigo Paz representan dos estilos distintos de enfrentar la crisis, aunque ambos coinciden en un punto clave: reducir el tamaño del Estado y ordenar las finanzas públicas.

    • Tuto Quiroga: el “shock” liberal.

    Su plan apuesta por un recorte radical del gasto: reducir ministerios, eliminar viceministerios y reestructurar empresas estatales deficitarias. Quiere además flexibilizar el tipo de cambio, dejarlo en manos del mercado, y lanzar nuevas leyes de hidrocarburos e inversiones para atraer capital extranjero. Su estilo recuerda al de Javier Milei en Argentina: menos burocracia, más confianza en el sector privado y disciplina fiscal.

    • Rodrigo Paz: Ajustes graduales con tinte populista.

    Plantea una redistribución del presupuesto en formato 50/50 entre el gobierno central y las regiones, eliminar la aduana estatal para reemplazarla por una privada y reducir impuestos. Sus medidas son menos agresivas, pero buscan dinamizar el comercio, abrir exportaciones y dar más poder económico a los gobiernos subnacionales.

    Inversión extranjera: la pieza que falta.

    Romero advierte que, sin inversión externa, Bolivia difícilmente logrará salir del estancamiento. Hoy, la inversión extranjera directa apenas representa el 0.5% del PBI, un nivel demasiado bajo para sostener el crecimiento de un país con tantas brechas fiscales.

    El efecto colateral en el Perú: el sol como refugio fronterizo

    La crisis boliviana no solo queda dentro de sus fronteras. En las regiones limítrofes, el sol peruano se ha convertido en un refugio de valor frente a la devaluación del boliviano. Comerciantes y familias lo usan para proteger sus ahorros y como moneda en intercambios, incluso en actividades informales como el contrabando.

    Este fenómeno tiene un doble efecto: mientras fortalece la demanda del sol en la frontera, también presiona el mercado cambiario local. Aunque el impacto todavía es acotado, si la crisis boliviana se agrava, podría aumentar la presión de demanda de soles y dólares en las zonas de intercambio, generando episodios de volatilidad en el tipo de cambio peruano.

    Bolivia se encuentra en un punto de quiebre entre un modelo de ajuste drástico y una reforma más gradualista. Lo que ocurra en su economía no solo marcará su futuro, sino que también tendrá ecos inmediatos en el sur peruano, donde el sol ya se consolida como un escudo frente a la incertidumbre vecina.

  • ELECCIONES 2026: EL TABLERO ECONÓMICO QUE DEFINIRÁ EL PRÓXIMO PRESIDENTE DEL PERÚ

    ELECCIONES 2026: EL TABLERO ECONÓMICO QUE DEFINIRÁ EL PRÓXIMO PRESIDENTE DEL PERÚ

    Un país en cuenta regresiva hacia un año decisivo

    El Perú se encamina a las elecciones generales de 2026 en medio de un contexto económico frágil y sensible a los vaivenes políticos. A partir del segundo semestre de este año, se han empezado a percibir señales que podrían marcar la pauta de la actividad económica y, por ende, influir en la estabilidad del país.
    José Luis Nolazco, economista y docente de la Universidad de Lima, advierte que este no será un proceso electoral cualquiera: los mercados estarán con la lupa puesta en los candidatos, sus propuestas y su postura frente a la economía de mercado.

    💱 El dólar, primer termómetro de la política.

    En períodos preelectorales, el tipo de cambio suele reaccionar antes que cualquier otra variable. Según Nolazco, si los aspirantes mejor posicionados en las encuestas transmiten incertidumbre o muestran una agenda poco amigable con la inversión, el sol podría depreciarse desde niveles cercanos a S/ 3,60 hasta un rango de S/ 3,75 o incluso S/ 3,80.
    En cambio, si las propuestas y perfiles son percibidos como pro mercado y estables, la divisa estadounidense podría mantenerse más controlada.

    Este comportamiento no es nuevo: en anteriores procesos electorales, la sola expectativa sobre quién podría liderar el país ha bastado para que inversionistas ajusten sus posiciones, moviendo el precio del dólar y modificando el flujo de capitales.

    📉 Expectativas empresariales en retroceso.

    Otro patrón recurrente en los años previos a elecciones es el deterioro de la confianza empresarial. El Banco Central de Reserva mide mes a mes las expectativas de inversión y contratación, y suele detectarse una caída significativa meses antes de conocer al nuevo presidente.
    El efecto es en cadena: primero se frena la inversión privada, luego se ralentiza la creación de empleo, el consumo se enfría y finalmente el crecimiento económico pierde fuerza. El lapso entre la caída de expectativas y el impacto real en la economía suele ser de uno a dos trimestres.

    🌏 El frente externo: un 50 % del juego se decide afuera.

    La vulnerabilidad peruana no se limita al terreno doméstico. Alrededor de la mitad del crecimiento del país depende del desempeño de Estados Unidos y China, sus principales socios comerciales.

    En el plano global, la política arancelaria más agresiva de la administración Trump en EE. UU., vigente desde enero de este año, ha generado tensiones y renegociaciones que están enfriando las proyecciones de comercio mundial.

    Si cualquiera de estas dos potencias entra en recesión o reduce su crecimiento, Perú sufriría el golpe: por cada punto menos de crecimiento en EE. UU. o China, el PBI peruano caería aproximadamente 0,5 puntos. El FMI ya ha proyectado un menor avance para ambas economías en 2025, lo que podría condicionar seriamente nuestro desempeño en 2026.

    📌 La agenda que marcará la campaña.

    Nolazco identifica cuatro ejes que los candidatos no podrán evitar en su discurso económico:

    1. Reforma del sistema de pensiones: un debate que ya está en marcha y promete ser un campo de batalla político.
    2. Seguridad ciudadana: un problema transversal que afecta a la inversión y la confianza.
    3. Lucha contra la minería ilegal: clave para proteger la inversión formal y el medio ambiente.
    4. Atracción de grandes inversiones: tanto en minería como en infraestructura de gran escala, fundamentales para dinamizar el crecimiento.

    Aunque algunos sueñan con un crecimiento superior al 3 % en 2026, el consenso es que, sin reformas profundas y estabilidad política, será difícil alcanzar esa meta.

    🔍 ¿Qué significa todo esto para el tipo de cambio y tu bolsillo?

    En un año electoral tan determinante, el tipo de cambio se convertirá en el termómetro más visible de la confianza o el temor de los mercados. Una combinación de candidatos poco claros en materia económica y un entorno internacional debilitado podría llevar al dólar a encarecerse, impactando directamente en los precios de productos importados y en el costo de vida.

    Por el contrario, un escenario con propuestas sólidas y políticas pro inversión podría estabilizar el sol, dar algo de respiro a la inflación y favorecer las importaciones de bienes clave.

    La clave estará en observar, más allá de las promesas, la credibilidad y viabilidad de los planes económicos de quienes aspiran a liderar el país.

  • SANTA ROSA: EL PEQUEÑO PUNTO EN EL AMAZONAS QUE AGITA A DOS NACIONES

    SANTA ROSA: EL PEQUEÑO PUNTO EN EL AMAZONAS QUE AGITA A DOS NACIONES

    Lo que a simple vista parece una isla más en el vasto Amazonas se ha convertido en el nuevo foco de tensión diplomática entre Perú y Colombia. El 5 de agosto, el presidente colombiano Gustavo Petro acusó públicamente a Perú de “ocupar un territorio que es de Colombia”, refiriéndose a Santa Rosa, una formación habitada por unas 3.000 personas.

    La respuesta peruana fue inmediata. El canciller Elmer Schialer aseguró que Santa Rosa es peruana desde hace décadas, al ser parte de la isla Chinería, reconocida como territorio nacional desde 1929. Según Lima, los cambios en el cauce del río Amazonas no alteran las fronteras acordadas, y la infraestructura construida en Santa Rosa —escuela, oficinas de migración y aduanas— es prueba de soberanía.

    Colombia, en cambio, afirma que la isla surgió después del tratado de 1922 y nunca fue formalmente asignada al Perú, por lo que exige reabrir la discusión fronteriza.

    Un río que cambia el mapa.

    El Amazonas no es un río estático. Sedimentos provenientes de los Andes y fenómenos como la deforestación y el cambio climático han modificado su cauce, creando nuevas islas y alterando su dinámica natural. Frente a Leticia, ciudad colombiana vecina a Santa Rosa, el caudal se desplaza cada vez más hacia el lado peruano.

    Estudios recientes advierten que para 2030 el río podría dejar de pasar frente a Leticia durante gran parte del año, aislando su acceso fluvial y afectando gravemente su comercio. Para Colombia, esto no es solo un asunto territorial: es la supervivencia de su puerto amazónico.

    ¿Por qué Santa Rosa importa económicamente al Perú?

    Más allá de la geopolítica, la disputa tiene un claro trasfondo económico. Mantener el control de Santa Rosa significa asegurar un nodo estratégico en las rutas comerciales fluviales que conectan con Brasil y Colombia.

    Para Loreto, esta presencia fortalece actividades como el turismo amazónico y la pesca que, aunque no mueven grandes cifras a nivel nacional, son vitales para el empleo y el sustento local. Además, la isla representa un punto de control clave frente al tráfico ilegal y al comercio transfronterizo informal.

    El riesgo para la economía y la diplomacia peruana.

    Si la tensión escala, podría impactar las relaciones comerciales con Colombia dentro de la Comunidad Andina, ralentizando acuerdos, frenando inversiones en zonas de frontera y dificultando la cooperación en seguridad y conservación del Amazonas.

    En el plano macroeconómico, una disputa prolongada podría deteriorar la percepción de estabilidad política en la región, un factor que los mercados financieros no ignoran. Esto, en escenarios de mayor incertidumbre, podría ejercer presión sobre el tipo de cambio y aumentar el costo de financiamiento internacional para el país.

    Más que una isla: un termómetro geopolítico.

    Santa Rosa no es simplemente un fragmento de tierra en medio del río. Es un símbolo de soberanía, un punto estratégico de comercio y un recordatorio de que los mapas no siempre son permanentes. Lo que ocurra aquí será clave para definir si Perú y Colombia fortalecen su cooperación o vuelven a sumergirse en una relación marcada por la desconfianza.

  • DÉFICIT COMERCIAL DE EE. UU. EN SU PUNTO MÁS BAJO DESDE 2023: ¿SEÑAL DE ENFRIAMIENTO ECONÓMICO GLOBAL?

    DÉFICIT COMERCIAL DE EE. UU. EN SU PUNTO MÁS BAJO DESDE 2023: ¿SEÑAL DE ENFRIAMIENTO ECONÓMICO GLOBAL?

    Menos importaciones, menos movimiento: la economía estadounidense desacelera con impacto en sus socios.

    El comercio exterior estadounidense ha dado un giro inesperado. En junio, el déficit comercial de EE. UU. se redujo drásticamente, alcanzando su nivel más bajo desde septiembre de 2023. La razón principal no fue un aumento de las exportaciones, sino una caída significativa en las importaciones, lo que revela una dinámica preocupante: la demanda interna se está debilitando.

    Según datos recientes del Departamento de Comercio, el déficit de bienes y servicios cayó un 16% respecto a mayo, situándose en US$60.200 millones, por debajo de lo que anticipaban los economistas. La baja en las importaciones [que retrocedieron 3,7%] estuvo encabezada por una menor demanda de bienes de consumo, insumos industriales y vehículos. De hecho, las compras de productos del exterior retrocedieron a niveles que no se veían desde marzo de 2024, mientras que las exportaciones también cayeron, pero en menor proporción.

    ¿Reacción o prevención? Las empresas se cubren ante la tormenta arancelaria.

    Este retroceso en las importaciones parece haber sido impulsado por una ola anticipada de compras en el primer trimestre, cuando muchas compañías se apresuraron a abastecerse ante el temor de nuevos aranceles masivos anunciados por la administración Trump en abril. Posteriormente, algunos de estos gravámenes fueron suavizados o postergados, dando cierto alivio temporal.

    No obstante, esta caída no es señal de optimismo. Por el contrario, muestra cómo la incertidumbre comercial y los costos crecientes están reconfigurando las decisiones empresariales, generando efectos colaterales sobre la producción, la inversión y las cadenas globales.

    China, México y Canadá: déficit bilateral en descenso.

    Otro punto clave del informe fue la caída del déficit comercial con los principales socios de EE. UU. Las cifras muestran que el desequilibrio con China alcanzó su menor nivel desde 2009, mientras que el déficit con México retrocedió tras haber tocado un récord en mayo. También se redujo el déficit con Canadá, a niveles no vistos desde 2020.

    Esto puede interpretarse como resultado directo de la estrategia proteccionista de Washington, que viene impulsando la sustitución de importaciones en sectores clave como la energía, los semiconductores y los productos farmacéuticos.

    🌎 ¿Cómo repercute esto en Perú?

    Aunque estos cambios parecen lejanos, el comercio entre Perú y EE. UU. podría verse impactado de forma significativa. Estados Unidos es uno de nuestros principales destinos de exportación, y un menor dinamismo en su economía puede traducirse en una reducción de la demanda de productos peruanos, especialmente en sectores como agroindustria, minería y textiles.

    Además, si el nuevo paquete arancelario que se prepara en Washington incluye productos en los que Perú participa indirectamente [como minerales críticos o insumos industriales], las consecuencias podrían ser aún más amplias, afectando precios y condiciones de acceso.

    💱 ¿Y el tipo de cambio? La volatilidad se asoma.

    Para el tipo de cambio en Perú, esta coyuntura genera un escenario de alta sensibilidad. Si la economía de EE. UU. se desacelera, podría llevar a la Reserva Federal a reconsiderar sus políticas monetarias, con posibilidad de bajar las tasas de interés hacia fines de 2025. Esto debilitaría al dólar a nivel global, lo que daría cierto respiro al sol peruano, ayudando a contener presiones inflacionarias y estabilizar importaciones.

    Pero ojo: si la guerra comercial se intensifica y se amplían los aranceles, los flujos de capital podrían volverse más volátiles y aumentar la aversión al riesgo, lo que en países emergentes como Perú suele traducirse en una salida de dólares y mayor presión sobre el tipo de cambio.

    📌 La brecha de EE. UU. se cierra, pero abre interrogantes globales.

    La reducción del déficit comercial estadounidense no debe celebrarse a la ligera: no es fruto de un crecimiento sostenido, sino reflejo de una economía que se enfría. Para el Perú, esto representa una llamada de atención. Necesitamos diversificar destinos, prepararnos para escenarios de menor demanda externa, y sobre todo monitorear de cerca el impacto que este reacomodo comercial global tendrá sobre el dólar, nuestras exportaciones y nuestra economía interna.

  • Perú busca blindarse ante aranceles de Trump: renegocia condiciones originales del TLC con EE.UU.

    Perú busca blindarse ante aranceles de Trump: renegocia condiciones originales del TLC con EE.UU.

    Frente al inminente giro proteccionista del gobierno de Donald Trump, el Perú ha activado su estrategia diplomática para proteger el acceso preferencial de sus exportaciones a Estados Unidos. El canciller Elmer Schialer anunció que el país está negociando el regreso a los términos originales del Tratado de Libre Comercio (TLC), firmado en 2009, con el fin de mantener el 98% de productos nacionales libres de aranceles.

    Este movimiento responde a la política comercial que Trump implementará desde agosto, la cual contempla nuevos aranceles diferenciados por país. Perú busca evitar que sus exportaciones —muchas de ellas de valor agregado— pierdan competitividad en su principal mercado.

    🛡️ Objetivo: preservar beneficios y evitar impacto económico

    “Queremos asegurar que el 98% del universo arancelario mantenga un arancel del 0%, y que el 2% restante tenga las menores barreras posibles”, declaró Schialer en entrevista televisiva. Según explicó, EE. UU. está negociando caso por caso y tomando en cuenta variables más allá de lo comercial, como temas de informalidad, piratería o estándares regulatorios, considerados “barreras no arancelarias” por el Departamento de Comercio estadounidense.

    El ministro remarcó que el comercio bilateral con Perú no representa una amenaza para EE.UU., ya que históricamente este último mantiene un superávit comercial con nuestro país. En sus palabras, gravar los productos peruanos no solo sería injustificado, sino que incluso podría perjudicar al consumidor estadounidense al encarecer productos que antes llegaban con precios competitivos.

    🌎 El tren bioceánico: ¿una oportunidad o un gigante dormido?

    Además, Schialer abordó el debate en torno al megaproyecto del tren bioceánico, que conectaría Brasil con el Pacífico peruano a través del Puerto de Chancay. Aunque recientemente cobró fuerza tras un memorando entre Brasil y China, el canciller aclaró que esta idea lleva más de 20 años en discusión, y su viabilidad enfrenta enormes desafíos técnicos y financieros.

    El trazado en territorio peruano implicaría atravesar la cordillera de los Andes, lo cual representa un reto de ingeniería monumental y costos multimillonarios. Si bien el proyecto promete acortar tiempos de exportación a Asia, su ejecución requerirá coordinación multinacional, decisiones de alto nivel y una clara fuente de financiamiento.

    💱 ¿Qué significa esto para el tipo de cambio en Perú?

    La imposición de nuevos aranceles por parte de EE.UU. podría traducirse en una disminución en las exportaciones peruanas, especialmente si no se logra mantener el acceso preferencial. Esto reduciría el ingreso de divisas y podría ejercer presión alcista sobre el tipo de cambio, debilitando al sol frente al dólar.

    Sin embargo, si las negociaciones prosperan y se restablecen las condiciones originales del TLC, el impacto se neutralizaría, manteniendo la confianza de los mercados y la estabilidad del tipo de cambio. Además, el avance en proyectos logísticos como el tren bioceánico (si llegara a concretarse en el futuro) también aumentaría el atractivo del Perú como hub comercial, fortaleciendo su posición geoeconómica y eventualmente contribuyendo a un flujo más sólido de capitales.

    🧭 Diplomacia económica al servicio de la estabilidad

    La estrategia del Perú ante los nuevos aranceles no solo es defensiva, sino inteligente. Apostar por renegociar desde los principios originales del TLC demuestra un enfoque pragmático que busca proteger al aparato exportador, evitar tensiones cambiarias y defender la recuperación económica.

    En un contexto global de incertidumbre, el Perú se mueve con cautela, pero con claridad. Las decisiones que se tomen hoy en el ámbito comercial y logístico podrían definir el curso del crecimiento económico en la próxima década.