Enero confirma un escenario de precios estables.
El inicio de 2026 trajo una señal alentadora para la economía peruana. La inflación anual se ubicó en 1.7% en enero, manteniéndose cómodamente dentro del rango objetivo del Banco Central de Reserva y por debajo de su punto medio. Este resultado consolida un contexto de estabilidad de precios que ya se viene observando desde hace varios meses.
A nivel mensual, los precios en Lima Metropolitana registraron un avance moderado, reflejando incrementos puntuales en algunos rubros de consumo cotidiano, sin que ello implique un repunte generalizado de las presiones inflacionarias.

Fuente: INEI
¿Qué impulsó el alza de precios en el mes?
El comportamiento del índice estuvo influido principalmente por mayores costos en servicios vinculados al consumo fuera del hogar, así como por incrementos en alimentos específicos y algunos bienes de uso personal. Restaurantes, hoteles y servicios diversos explicaron buena parte del movimiento mensual, acompañados por ligeras alzas en productos de la canasta básica y en ciertos servicios de transporte urbano.
También se observaron aumentos moderados en rubros como muebles para el hogar, prendas de vestir, recreación, comunicaciones, educación y salud, lo que refleja ajustes estacionales y normalización de precios más que un proceso inflacionario persistente.
Rubros que ayudaron a contener la inflación.
El impacto de estos aumentos fue parcialmente compensado por reducciones en los costos de transporte y en los servicios asociados a vivienda y energía. Estos descensos ayudaron a amortiguar la presión sobre el índice general, evitando un avance mayor de la inflación mensual.
Este equilibrio entre alzas y bajas confirma que el comportamiento de los precios sigue siendo heterogéneo y focalizado, sin señales de desanclaje inflacionario.
Alimentos: variaciones marcadas, pero acotadas.
Dentro de la canasta familiar, algunos productos agrícolas registraron incrementos significativos, especialmente frutas y tubérculos, influenciados por factores climáticos y de oferta. Sin embargo, el impacto agregado se mantuvo controlado gracias a la diversidad de la canasta y a la estabilidad en otros bienes de consumo masivo.
En términos generales, poco más de la mitad de los productos mostró aumentos, mientras que un grupo relevante registró caídas o no presentó variaciones, reforzando la idea de una inflación baja y bien distribuida.
Panorama nacional: inflación baja y generalizada.
A nivel país, el índice de precios también mostró un incremento moderado en enero, con una inflación anual aún más baja que la de Lima Metropolitana. La mayoría de ciudades reportó aumentos de precios, aunque de magnitud limitada, mientras que algunas localidades registraron incluso caídas en el costo de vida.
Esta dinámica confirma que la estabilidad de precios no es un fenómeno aislado de la capital, sino una tendencia extendida a nivel nacional.
¿Qué implica esta inflación para la economía peruana?
Una inflación anual cercana al 1.7% tiene efectos positivos claros: protege el poder adquisitivo de los hogares, reduce la incertidumbre para las empresas y brinda mayor espacio para la planificación económica. Además, refuerza la credibilidad de la política monetaria peruana en un contexto internacional todavía marcado por volatilidad.
Este entorno favorece la recuperación del consumo y la inversión, sin generar presiones que obliguen a ajustes abruptos en las tasas de interés.
Impacto sobre el tipo de cambio en el Perú.
La inflación baja también juega un rol clave en el mercado cambiario. Al reducir el riesgo macroeconómico y mantener estables las expectativas, contribuye a sostener la fortaleza del sol frente al dólar. En la práctica, un entorno de precios controlados hace menos probable una depreciación abrupta de la moneda local.
Además, al no requerirse una política monetaria restrictiva, el diferencial de tasas con economías desarrolladas se mantiene manejable, lo que ayuda a evitar salidas de capitales y episodios de volatilidad cambiaria.
Estabilidad como ventaja competitiva.
En un escenario global incierto, el Perú destaca por su disciplina monetaria y su inflación controlada. Este factor no solo beneficia al consumidor, sino que también posiciona al país como un destino atractivo para la inversión y como una economía capaz de enfrentar shocks externos sin sobresaltos en el tipo de cambio.












