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  • DISCIPLINA FISCAL EN AÑO CLAVE: PERÚ HABRÍA RETOMADO LA SENDA DE LA REGLA FISCAL EN 2025

    DISCIPLINA FISCAL EN AÑO CLAVE: PERÚ HABRÍA RETOMADO LA SENDA DE LA REGLA FISCAL EN 2025

    Luego de dos años de desajustes, las cuentas públicas del Perú habrían mostrado una mejora significativa en 2025. De acuerdo con estimaciones preliminares del Banco Central de Reserva (BCR), el déficit fiscal habría cerrado dentro del límite establecido por la regla fiscal, marcando un punto de inflexión en la política económica reciente.

    🧮 Déficit bajo control tras dos años de presión.

    Las cifras adelantadas indican que el déficit del Sector Público No Financiero se habría ubicado alrededor del 2.2% del PBI, nivel consistente con el objetivo fiscal vigente. Este resultado implicaría una corrección importante frente a los desbalances observados en años previos y reflejaría una reducción sustancial del desequilibrio fiscal acumulado.

    En términos absolutos, el déficit total del sector público se habría reducido de manera significativa respecto a 2024, evidenciando un ajuste fiscal que combina una mayor recaudación con una moderación del gasto.

    🔄 Un giro tras años de incumplimiento fiscal.

    El desempeño de 2025 destaca especialmente porque rompe con una racha de incumplimientos. Durante 2023 y 2024, el déficit superó los límites establecidos, lo que generó alertas tanto de analistas locales como de organismos internacionales y agencias calificadoras.

    Incluso a inicios de 2025, el consenso era escéptico respecto a la posibilidad de cumplir la meta fiscal. Sin embargo, el resultado preliminar sugiere que el Ejecutivo optó por una estrategia más prudente para reconducir las finanzas públicas y evitar un deterioro mayor de la credibilidad fiscal.

    📊 Diciembre: más gasto, pero también más ingresos.

    El último mes del año mostró un déficit mensual elevado, explicado principalmente por un incremento del gasto público. No obstante, este mayor desembolso fue parcialmente compensado por el crecimiento de los ingresos corrientes, lo que permitió que el resultado anual se mantuviera dentro de los márgenes previstos.

    La recaudación tributaria mostró un avance sólido, impulsada por mayores pagos del impuesto a la renta empresarial y un mejor desempeño de impuestos internos como el IGV y el ISC. A ello se sumaron mayores ingresos no tributarios, vinculados a contribuciones sociales y otras fuentes del Estado.

    🏗️ Gasto público: presión desde remuneraciones e inversión.

    Por el lado del gasto, se observó un aumento tanto en el gasto corriente como en el de capital, destacando los mayores desembolsos en remuneraciones y en inversión pública, especialmente a nivel subnacional. Este patrón refleja la dificultad de ajustar el gasto en un contexto social y político exigente, pero sin desbordar las cuentas fiscales.

    🇵🇪 ¿Qué implica este resultado para la economía peruana?

    Cerrar el año dentro de la regla fiscal tiene un impacto positivo directo sobre la economía peruana. En primer lugar, refuerza la confianza de los inversionistas, al mostrar un compromiso con la sostenibilidad de las finanzas públicas. Además, reduce el riesgo de rebajas en la calificación crediticia del país, lo que ayuda a mantener bajos los costos de financiamiento tanto para el Estado como para el sector privado.

    Este resultado también otorga mayor margen de maniobra para enfrentar eventuales choques externos en un contexto internacional todavía volátil.

    💱 Impacto sobre el tipo de cambio en el Perú.

    Desde la perspectiva cambiaria, una mejora en la posición fiscal suele traducirse en menores presiones sobre el tipo de cambio. Un déficit controlado reduce la percepción de riesgo país y limita la salida de capitales, lo que contribuye a la estabilidad del sol frente al dólar.

    En el corto plazo, este escenario favorece una mayor confianza en la moneda local y facilita la labor del BCR para mantener un mercado cambiario ordenado. Si se consolida esta disciplina fiscal, el tipo de cambio podría mantenerse relativamente estable, incluso en un entorno externo adverso.

    🔎 Un mensaje clave de cara a los próximos años.

    El cierre fiscal de 2025 envía una señal clara: es posible corregir los desbalances sin frenar la actividad económica, siempre que exista disciplina y una gestión prudente. El reto hacia adelante será sostener esta trayectoria, especialmente en un contexto preelectoral, donde las presiones sobre el gasto suelen intensificarse.

    La credibilidad fiscal no se construye en un solo año, pero 2025 podría marcar el inicio de una etapa más ordenada para las finanzas públicas del Perú.